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Memorias es una sección de Arteamérica
que quiere rescatar documentos históricos fundamentales para comprender
el desarrollo de las artes visuales de América Latina y el Caribe.
En estas primeras apariciones de Memorias, queremos proponerle
Claves del Arte de Nuestra América. Documentos inaugurales,
textos editados a fines de la década del ochenta por la Dirección
de Artes Plásticas de la Casa de las Américas, con el objetivo
de dar a conocer la historia fundacional de las vanguardias artísticas
del continente.
Este espacio pretende convertirse
en una fuente obligatoria de consulta para aquellos especialistas que
llevan a cabo indagaciones en torno al nacimiento, vigencia y desarrollo
de los grandes eventos y movimientos artísticos, que han tenido
lugar en nuestras regiones
ACTUAL - No. 1
HOJA DE VANGUARDIA
COMPRIMIDO ESTRIDENTISTA.
DE MANUEL MAPLES ARCE
Iluminaciones subversivas de Renée Dunan, F.T. Marinetti,
Guillermo de Torre, Lasso de la Vega, Salvat Papasseit, etcétera
y algunas critaliazaciones marginales.
E MUERE EL CURA HIDALGO
X ABAJO SAN RAFAEL - SAN
I LAZARO - - - - -
T ESQUINA ------
O SÉ PROHIBE FIJAR ANUNCIOS
En nombre de la vanguardia actualista de México,
sinceramente horrorizada de todas las placas notariales y rótulos
consagrados sé sistemas cartulario, con veinte siglos de éxito
efusivo en farmacias y droguerías subvencionales por la ley, me
centralizo en el vértice eclactante de mi insustituible categoría
presentista, equiláteramente convencida y eminentemente revolucionaria,
mientras que todo el mundo que está fuera del eje, se contempla
esféricamente atónito con las manos torcidas, imperativa
y categóricamente afirmo, sin más excepcionales a los "players"
diametralmente explosivos en encidendios fonográficos y gritos
acorralados, que mi estridentísimo y acendrado para defender de
las pedradas literales de los últimos plebiscitos intelectivos:
Muera el Cura Hidalgo, Abajo San Rafael, San Lázaro, Esquina, Sé
prohibe fijar anuncios.
I. Mi locura no está en los presupuestos.
La verdad, no acontece ni sucede nunca fuera de nosotros. La vida es sólo
un método sin puertas que se llueve a intervalos. De aquí
que insista en la literatura insuperable en que prestigian los teléfonos
y diálogos perfumados que se hilvanan al desgaire por hilos conductores.
La verdad estética, es tan sólo un estado de emoción
incohercible desenrollando en un plano extrabasal de equivalencia integrista.
Las cosas no tienen valor intrínseco posible, y su equivalencia
poética, florece en sus relaciones y coordinaciones, las que sólo
se manifiestan en un sector interno, más emocionante y más
definitivo que una realidad desmantelada, como puede verse en fragmentos
de una de mis anticipaciones poemáticas novilatitudinales: "
Esas Rosas Eléctricas..." (Cosmópolis. Núm.
34. Para hacer una obra de arte, como dice Pierre Albert-Birot, es preciso
crear, y no copiar. "Nosotros buscamos la verdad en la realidad pensada,
y no en la realidad aparente." En este instante asistimos al espectáculo
de nosotros mismos. Todo debe ser superación y equivalencia en
nuestros iluminados panoramas a que nos circunscriben los esféricos
cielos actualistas, pues pienso con Epstein , que no debemos imitar a
la Naturaleza, sino estudiar sus leyes, comportarnos en el fondo como
ella.
II. Toda técnica de arte, está destinada
a llenar una función espiritual en un momento determinado. Cuando
los medios expresionistas son inhábiles o insuficientes para traducir
nuestras emociones personales, - única y elemental finalidad estética,
- es necesario, y esto contra la fuerza estacionaria ya afirmaciones rastacueras
de la crítica oficial, cortar la corriente y desnucar los "swchs".
Una pechera reumática se ha carbonizado, pero no por esto he abandonar
el juego. ¿Quién sigue? Ahora el cubilete está en
Cipriano Max-<<<jacob y es sensacionalismo por lo que respecta
a aquel periodista circunspecto, mientras Blaise Cendrars, que siempre
esta en el plano de superación sin perder el equilibrio, intencionalmente
equivocado, ignora, si aquello que tiene sobre los ojos es un cielo estrellado
o una gota de agua al microscopio.
III. "Un automóvil en movimiento, es
más bello que la Victoria de Samotracia." A esta eclactante
afirmación del vanguardista italiano Marinetti, exaltada por Lucini,
Bruzzi, Cavacchioli, etcétera, yuxtapongo mi apasionamiento por
la literatura de los avisos económicos.
Cuanta mayor, y más honda emoción he logrado vivir en un
recorte de periódico arbitrario y sugerente, que en todos esos
organillerismos seudo-líricos y bombones melódicos, para
recitarles de changarro gratis a las señoritas, declamatoriamente
inferidos ante el auditorio disyuntivo de niñas fox- troteantes
y espasmódicas y burgueses temerosos por sus concubinas y su caja
de caudales, como valientemente afirma mi hermano -espiritual Guillermo
de Torre, en su manifiesto yoista leído en la primera explosión
ultráica de Parisiana, y esto, sin todas esas poematizaciones (sic)
entusiastamente aplaudidas en charlotadas literarias, en que sólo
se justifica el reflejo cartonario de algunos literaturípedos "specimen".
IV. Es necesario exaltar en todos los tonos estridentes de nuestro Diapasón
propagandista, la belleza actualista de las máquinas, de los puentes
gímnicos reciamente extendidos sobre las vertientes por músculos
de acero, el humo de las fábricas, las emociones cubistas de los
grandes trasatlánticos con humeantes chimeneas de rojo y negro,
anclados horoscópicamente - Ruiz Hidobro - junto a los muelles
efervescentes y congestionados, el régimen industrialista de las
grandes ciudades palpitantes, las blusas (sic) azules de los obreros explosivos
en esta hora emocionante y conmovida; toda esta belleza del siglo, tan
fuertemente intuída por Emilio Verhaeren, tan sinceramente amada
por Nicolás Beauduin, y tan ampliamente dignificada y comprometida
por todos los artistas de vanguardia. Al fin, los tranvías, han
sido redimidos del dicterio de prosaicos, en que prestigiosamente los
había valorizado la burguesía con hijas casaderas por tantos
años de retardarismo sucesivo e intransigencia melancólica,
de archivos cronológicos.
V. Chopin a la silla eléctrica. He aquí una afirmación
higienista y detersoria. Ya los futuristas anti-selene gráficos,
pidieron en letras de molde el asesinato del claro de luna, y los ultraistas
españoles, transcriben, por voz de Rafael Cansinos Assens, la liquidación
de las hojas secas reciamente agitada en periódicos y hojas subversivas.
Como ellos, es de urgencia telegráfica emplear un método
radicalista y eficiente. Chopin a la silla eléctrica! (M.M.A. trade
mark) es una preparación maravillosa, en veinticuatro horas exterminó
todos los gérmenes de la literatura putrefacta y su uso es agradabilísimo
y benéfico. Agítese bien antes de usarse. Insisto.. Perpetuemos
nuestro crimen en el melancolismo trasnochado de los "Nocturnos",
y proclamemos, sincrónicamente, la aristocracia de la gasolina.
El humo azul de los tubos de escape, que huele a modernidad y a dinamismo,
tiene, equivalentemente, el mismo valor emocional que las venas adorables
de nuestras correlativas y exquisitas actualistas.
VI Los provincianos planchan en la cartera los boletos del tranvía
reminiscente. ¿ En dónde está el hotel Iturbide?
Todos los periódicos dispépticos se indigestan con estereotipias
de María Conesa, intermitente desde la carátula, y hasta
hay alguien que se atreva integralmente asombrado sobre la alarma arquitectónica
del Teatro Nacional, pero no ha habido nadie aún, susceptible de
emociones liminares al margen de aquel sitio de automóviles, remendado
de carteles estupendos y rótulos geométricos.
Tintas planas: azules, amarillas, rojas. En medio vaso de gasolina, nos
hemos tragado literalmente la avenida Juárez, 80 caballos. Me ladeo
mentalmente en la prolongación de una elipse imprevista olvidando
la estatua de Carlos IV.
Accesorios de automóviles, refacciones Haynes, llantas, acumuladores
y dinamos, chasis, neumáticos, klaxons, bujías, lubricantes,
gasolina. Estoy equivocado, Moctezuma de Orizaba es la mejor cerveza en
México, fumen cigarros del Buen Tono, S.A., etcétera, etcétera,
Un ladrillo perpendicular ha naufragado en aquellos andamios esquemáticos.
Todo tiembla. Son amplia mis sensaciones.
La penúltima fachada se me viene encima.
VII. Ya nada de creacionismo, dadaísmo, paroxismo, expresionismo,
sintetismo, imaginismo, suprematismo, cubismo, orfismo, etcétera,
etcétera, de "ismos" más o menos terizados y eficientes.
Hagamos una síntesis quinta-esencial y depuradora de todas las
tendencias florecidas en el plano máximo de nuestra moderna exaltación
iluminada y epatante, no por un falso deseo conciliatorio, - sincretismo,
- sino por una rigurosa convicción estética y de urgencia
espiritual. No se trata de reunir medios prismales, básicamente
antisísmicos, para hacerlos fermentar, equivocadamente, en vasos
de etiqueta fraternal, sino tendencias insíticamente orgánicas,
de fácil adaptación recíproca, que resolviendo todas
ecuaciones del actual problema técnico, tan sinuoso y complicado,
ilumine nuestro deseo maravilloso de totalizar las emociones interiores
y sugestiones sensoriales en forma multánime y poliédrica.
VIII. El hombre no es un mecanismo de relojería nivelado y sistemático.
La emoción sincera es una forma de suprema arbitrariedad y desorden
específico. Todo el mundo trata por un sistema de escoleta reglamentaria,
finar sus ideas presentando un solo aspecto de la emoción esférica,
con pretextos sinceritas de claridad y sencillez primarias dominantes,
olvidando que en cualquier momento panorámico ésta se manifiesta,
no nada más por términos elementales y conscientes, sino
también por una fuerte proyección binaria de movimientos
interiores, torpemente sensible al medio externo, pero en cambio, prodigiosamente
reactiva a las propulsiones roto-translatorias del plano ideal de verdad
estética que Apollinaire llamó la sección de oro.
De aquí, que existan una más amplia interpretación
en las emociones personales electrolizadas en positivo de los nuevos procedimientos
técnicos, porque éstos cristalizan un aspecto unánime
y totalista de la vida. Las ideas muchas veces se descarrilan, y nunca
son continuas y sucesivas, sino simultáneas e intermitentes. (II.
Profond aujour d´hui. Cendrars. Cosmópolis. Núm. 33.
En un mismo lienzo, diorámicamente, se fijan y se superponen coincidiendo
rigurosamente en el vértice del instante introspectivo.
IX. ¿Y la sinceridad? ¿Quién ha inquirido? Un momento,
señores, que hay cambio de carbones. Todos los ojos se han anegado
de aluminio, y aquella señorita distraída, se pasea sobre
los anuncios laterales. He aquí una gráfica demostrativa.
En la sala doméstica se hacen los diálogos intermitentes,
y una amiga resuelta en el teclado. La crisantema eléctrica sé
despetala en niveles mercuriales. Pero no es esto todo. Los vecinos inciensan
gasolina. En el periódico amarillista hay tonterías ministeriales.
Mis dedos abstraídos se diluyen en el humo.
Y ahora, yo pregunto, ¿ quién es más sincero?, ¿
Los que no toleramos extrañas influencias y nos depuramos y cristalizamos
en el filtro cenestésico de nuestra emoción personalísima
o todos esos "poderes" ideocloróticamente diernéfistas,
que sólo tratan de congraciarse con la masa amorfa de un público
insufiente, dictatorial y retardatario de criterios oficiosos, académicos
fotofóbicos y esquiroles traficantes y plenarios?
X. Cosmopoliticémonos. Ya no es posible tenerse en capítulos
convencionales de arte nacional. Las noticias se expenden por telégrafo,
sobre los resca-cielos, esos maravillosos rasca-cielos tan vituperados
por todo el mundo, hay nubes dromedarias, y entre sus tejidos musculares
se conmueve el ascensor eléctrico. Piso cuarenta y ocho. Uno, dos,
tres, cuatro, etcétera. Hemos llegado. Y sobre las paralelas del
gimnasio al aire libre, las locomotoras se atragantan de kilómetros.
Vapores que humean hacia la ausencia. Todo se acerca y se distancia en
el momento conmovido. El medio se transforma y su influencia lo modifica
todo. De las aproximaciones culturales y genéricas, tienden a borrarse
los perfiles y los caracteres raciales, por medio de una labor selectiva
eminente y rigurosa, mientras florece al sol de los meridianos actuales,
la unidad psicológica del siglo. Las únicas fronteras posibles
en arte, son las propias infranqueables de nuestra emoción marginalista.
XI. Fijar las delimitaciones estéticas. Hacer arte, con elementos
propios y congénitos fecundados en su propio ambiente. No reintegrar
valores, sino crearlos totalmente, a así mismo, destruir todas
esas teorías equivocadamente modernas, falsas por interpretativas,
tal la derivación impresionista (post-impresionismo) y desinencias
luministas ( divisionismo, vibrocionismo, puntillismo, etcétera.
Hacer poesía pura, suprimiendo todo elemento extraño y desnaturalizado,
( descripción, anécdota, perspectiva. Suprimir en pintura,
toda sugestión mental y postizo litera turismo, tan aplaudido por
nuestra crítica bufa. Fijar delimitaciones, no en el paralelo interpretativo
de Lessing, sino en un plano de superación y equivalencia.
Un arte nuevo, como afirma Reverdy, requiere una sintáxis nueva;
de aquí siendo positiva la asexión de Braque: el pintor
piensa en colores, deduzco la necesidad de una nueva sintáxis colorística.
XII. Nada de retrospección. Nada de futurismo. Todo el mundo, allí,
quieto, iluminado maravillosamente en el vértice estupendo del
minuto presente; atalayado en el prodigio de una emoción inconfundible
y única y sensorialmente electrolizado en el "yo" superatista,
vertical sobre el instante meridiano, siempre el mismo, y renovado siempre.
Hagamos actualismo. Ya Walter Bonrad Arensberg, lo exaltó en una
estridencia afirmativa al asegurar que sus poemas sólo vivirían
seis horas; y amemos nuestro siglo insuperado. ¿ Que el público
no tiene recursos intelectuales para penetrar el prodigio de nuestra formidable
estética dinámica? Muy bién. Que se quede en la portería
o que se resigne al "vaudeville". Nuestro egoísmo es
ya seperlativo, nuestra convicción, inquebrantable.
XIII. Me complazco en particular e mi numerosa clientela fonógrafica
de estolistas npotenciales, críticos desrrados, roídos por
todas las llagas lacerantes de la vieja literatura agonizante y apestada,
académicos ratardarios y específicamente obtusos, nescientes
consuetudinarios y toda la clase de anadroides exotéricos, prodigiosamente
logrados en nuestro clima intelectual rigorista y apestado, con que seguramente
se preparan mis cielos perspectivos, que son de todo punto inútiles
sus cóleras mezquinas y sus bravuconadas zarzueleras y rídiculas,
pues en mi intergral convicción radicalista y extremosa, en mi
aislamiento inédito y en mi gloriosa intransigencia, sólo
encontrarán el hermetismo electrizante de mi risa negatoria y subversista.
¿Qué relación espiritual, qué afinidad ideológica,
puede existir entre Sr. que se ha vestido de frac para lavar los platos
y la música de Erik Satie? Con este vocablo dorado: estridentismo,
hago una transcipción de los rótulos dadá, que están
hechos de nada, para combatir la "nada oficial de libros, exposiciones
y teatro".
Es síntesis una fuerza opuesta contra el conservantismo solidario
de una colectividad anquilosada.
XIV. Éxito a todos los poetas, pintores y escultores jóvenes
de México, a los que aún no han sido maleados por el oro
prebendario de los sinecurismos gobernistas, a los que aún no se
han corrompido con los mezquinos elogios de la critica oficial y con los
aplausos de un público soez y concupiscente, a todos los que han
ido a lamer los platos en los festines culinarios de Enrique González
Martínez, para hacer arte (1) con el estilicidio de sus menstruaciones
intelectuales, a todos los grandes sinceros, a los que no se han descompuesto
en las eflorescencias lamentables y metíficas de nuestro medio
nacionalista con hedores de pulquería y rescoldos de fritanga,
a todos esos, los éxito en nombre de la vanguardia actualista de
México, para que vengan a batirse a nuestro lado en las lucíferas
filas de la "decouvert", en donde, creo con Lasso de la Vega:
"Estamos lejos del espíritu de la bestia. Como Zaratustra
nos hemos librado de la pesadez, nos hemos sacudido los prejucios. Nuestra
gran risa es una gran risa. Y aquí estamos escribiendo las nuevas
tablas". Para terminar pido la cabeza de los ruiseñores que
hicieron de la poesía un simple cancaneo repsoniano, subido a los
barrotes de una silla: desplumazón después del aguacero
en los corrales edilicios del domingo burguesista. La lógica es
un error y el derecho de integridad una broma mosntruosa me interrumpe
la intelcesteticida Renée Dunan.
Salvat-Papasseit, al caer de un columpio ha leído este anuncio
en la pantalla: escupid la cabeza calva de los cretinos, y mientras que
todo el mundo, que sigue fuera del eje, se contempla esféricamente
atónito, con las manos retorcidas, yo, gloriosamente aislado, me
ilumino en la maravillosa incandescencia de mis nervios eléctricos.
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