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Mucho ruido y pocas nueces
Dos camiones, (uno cisterna y otro
a manera de planta eléctrica) parqueados fuera de la galería
Habana con la parafernalia y el ruido propio de cada uno, fueron los encargados
de iluminar y regar respectivamente y en un tiempo preciso, una pequeña
planta en una maceta.
Es esta la sinopsis de Mucho ruido y pocas nueces, muestra personal
del artista cubano Wilfredo Prieto, que tuvo lugar en ese espacio durante
el mes de abril
Esta propuesta, que dictó una especie de dicotomía
entre la estructura o el andamiaje que circundó el resultado final
de la obra, intentó crear una reflexión desde lo entendido
como poesía u otras asociaciones con significados similares, hacia
códigos que por su carga de inmobiliarios, herramientas o instrumentos
parecen vacíos e invisibles.
Mucho ruido..., revierte de manera inicial la premisa
del más con menos, para llegar a la idea un tanto barroca del menos
con más. Bajo este precepto Wilfredo Prieto vació el espacio
galerístico casi en su totalidad, y este silencio espacial solo
se vio interrumpido por una larga manguera y cable eléctrico que
cruzaban el local desde el exterior hasta el final del interior, como
preludio de lo que sería la obra en sí misma.
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