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Nueva York- El
23 y 24 de mayo Christie’s Nueva York celebrará el arte latinoamericano
con una subasta nocturna en la que ofrecerá importantes obras de Wifredo
Lam, Rufino Tamayo, Fernando Botero y Cándido Portinari. Al día siguiente habrá más obras del siglo XX y artistas contemporáneos
latinoamericanos, algunos de los cuales han dejado su huella, y otros
que están a punto de entrar al canon de los maestros latinoamericanos. El lote-portada de la subasta es una obra
enigmática sobre papel de Wifredo Lam, Sin título, realizada en 1944 (estimado: $600,000-800,000).
Lam es decididamente uno de los más valorados y respetados artistas de
Cuba y esta obra corresponde a una de las décadas más innovadoras y productivas
de su carrera artística, cuando después de regresar de Europa a la isla,
Lam se sintió vigorizado por el legado cultural afrocubano. La obra muestra
una figura femenina que parece como de otra dimensión cargando un cuchillo
de sacrificio que resplandece en la luz centelleante. Al verse enfrentado
a esta creación maestra de movimiento atmosférico, el espectador logra
captar momentáneamente el drama psicológico que se desenvuelve en ella.
Con la influencia de infancia de las ceremonias rituales conducidas por
su madrina, Lam utilizó un lenguaje pictórico ceremonial a lo largo de
su carrera, evocando con frecuencia escenas que emanan trance y transformación. Varias obras del artista
mexicano Rufino Tamayo hacen parte de la subasta, siendo la más importante
Naturaleza muerta (Naturaleza muerta con dominós), 1931 (estimado:
$400,000-600,000). Con una profunda influencia de la obra de Paul Cezanne,
Tamayo se fascinó con las naturalezas muertas como género artístico y
a partir de 1928 en adelante, experimentó con este y desarrolló sus posibilidades
pictóricas e iconográficas. Esta obra se baña de una atmósfera intimidante
creada por la presencia de dos bombillos junto a unas fichas de dominó,
a una cuerda roja y a una rueda de bicicleta que evocan las cualidades
del surrealismo. Inusuales, pero cargadas de una belleza poética íntima,
las naturalezas muertas de Tamayo constituyen un punto importante de su
carrera artística. Encontramos otras obras del artista como Postre (Naturaleza
muerta con vasos y pudín de fresas), 1939 (estimado: $300,000-400,000)
y Mujer, 1944 (estimado: 300,000-400,000). En
Postre, Tamayo hace una graciosa
venia a los viejos maestros, con una elegante composición, dominada por
una vajilla de vidrio para el postre dispuestas de manera casi escultural
contra unas cortinas de teatro. La luz que se refleja del vidrio hace
flotar la escena, creando un leve brillo y un toque místico. Ambas obras
son gemas extraordinarias que han estado ausentes de la vista pública
desde que entraron a una colección privada justo después de terminadas.
Finalmente están disponibles en el mercado por primera vez. Una espléndida obra de Fernando Botero, Los
músicos de 1979 (estimado disponible por pedido) presenta un
tema recurrente en la obra del artista, pues son un excelente medio para
expresar la identidad nacional y la vida de la clase media colombiana.
Esta obra fue la ilustración de la portada del catálogo de la primera
exposición retrospectiva en Norteamérica del artista que se llevó a cabo
en el Hirshhorn Museum and Sculpture Garden en Washington, DC en 1979.
La pintura muestra un grupo de nueve músicos, un ave y una rocola, iluminada
por un hilo de luz pálida, de cara al espectador atentamente como si estuvieran
esperando empezar la tonada. De la producción escultórica del artista,
tres obras sobresalientes se ofrecerán también - Naturaleza muerta con sandía, un bronce ejecutado
en 1976-1977, (estimado: $350,000-450,000); Mujer reclinada sobre una cama, bronce, 1999, (estimado: $180,000-220,000);
y el espectacular Caballo, bronce, 2003 (estimado: $350,000-450,000). El grupo de obras brasileñas
está liderado por Cándido Portinari con la obra Enterro,
1942 (estimado: $300,000-400,000). Desde un punto de vista estético, Enterro
es una pintura ejecutada con la maestría de las obras sociales de Portinari,
que culminan con la serie Retirantes. Enterro
también es la primera obra en la que el personaje con la pata de palo
aparece, utilizada por el artista como símbolo de resiliencia y coraje
contra los contratiempos. Esta pintura fue comisionada por Assis Chateaubriand,
un potentado de las artes y fundador del Museu de Arte de São Paulo, aun
uno de los museos líderes de Latinoamérica. Otras obras brasileñas incluyen
Moça Penteando os Cabelos, 1941 de Portinari (estimado:
$300,000-400,000); Vaso na Janela de Emiliano di
Cavalcanti (estimado: $70,000-90,000); y el relieve de madera pintada
de Sergio Camargo, Sin título (No. 368), 1972 (estimado:
$50,000-70,000). La subasta también incluye
obras del artista mexicano Diego Rivera (El Curandero,
1948, (estimado: $120,000-160,000); y de Ángel Zárraga (Ex-voto,
Martirio de San Sebastián, 1911, estimado: $250,000-350,000);
de los artistas cubanos Cundo Bermúdez (Interior con espejo
y puerta al mar, 1965, estimado: $20,000-25,000); Tomás Sánchez
(Orilla que se esfuma en lo blanco, 1997, estimado:
$90,000-120,000); y Mario Carreño (Guateque Nocturno,
1948, estimado: $70,000-90,000); y del artista venezolano Jesús Rafael
Soto de quien se incluirán tres obras en la subasta incluyendo una pieza
de Madera pintada y metal, Ocres con negro, 1970 (estimado:
$60,000-80,000). La
muestra de las obras estará en las Galerías Christie´s y Rockefeller Center
del 19 al 23 de mayo Tomado de
Boletín Art Nexus |
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