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Cuerpo y mujer, violencia y placer: Tránsitos de Malignas Influencias
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| Macrodosis - Pare de sufrir - 2006 (fragmento) |
El cuerpo ha sido un tópico relevante para el arte contemporáneo
y en especial para la producción de arte feminista, para quienes
el cuerpo es uno de los puntos de unión, en tanto herramienta,
materia prima y producto. Como herramienta el cuerpo es soporte
donde se plasma la obra. Por ejemplo muchas artistas han trabajado
directamente sobre el cuerpo propio, ya sea el caso de la danza,
la performance, o de su representación, como el cuerpo en madera
nativa de Jessica Torres en la instalación Naufragios. Como materia prima el cuerpo es lo intervenido en los
autorretratos fotográficos Tetamorfosis
de Zaida González y como producto es lo que se quiere cambiar,
transformar, cuestión que pretendía el ensayo Cinturón
de Castidad. Prótesis en las mentalidades de las mujeres latinoamericanas.
[2]
Está estrechamente relacionado con las mentalidades.
La relación cuerpo y mente es un binomio que a través de la historia
se ha representado por separado, pero sin duda en la construcción
cultural de uno y de otro están vinculados. De esa idea nació
Cinturón de castidad, el ensayo, la exposición
fotográfica e instalación.
El ensayo versaba sobre la metonimia que encontramos entre
el cinturón de castidad y una prótesis de censura y autocensura
para las mentalidades de las mujeres. Dicha tecnología represiva
se habría implantado con la conquista hispano-lusitana y desplegada
como un proceso de larga duración que se mantendría hasta hoy.
El análisis de la metonimia aspiraba esbozar una propuesta, a
través del texto y de la performatividad, que invitaba a romper
con estas prótesis de censuras y autocensuras de nuestras mentalidades,
o sea nuestros cinturones de castidad mentales. Con todo, la performatividad
de esa invitación pretendía hacer reflexionar en
torno a una ética del placer que permitiera a las
mujeres latinoamericanas la reapropiación de nuestros cuerpos.
El ensayo, presentado en varios Congresos Internacionales, se
orientaba principalmente desde la Historia de las Mentalidades,
la Historia del Cuerpo y a partir de un análisis
feminista. La
Historia de las Mentalidades como perspectiva de análisis nos
permitía entender los procesos de larga duración como determinantes
para nuestras vidas. Todo con el fin de explicar muchas de las
experiencias colectivas de las mujeres como sujetos sociales.
Para Cinturón de Castidad
nos ayudó a entender las dinámicas - como la censura y autocensura,
especialmente vinculadas con el placer y autoplacer - que aún
se mantienen desde la colonia en las mentalidades de las mujeres
y de las relaciones de éstas con sus cuerpos, como asimismo concebir
al cuerpo femenino como una prolongación del cuerpo social. Esta
reflexión nos habla de una política de control social hacia las
mujeres a través de la sujeción de sus cuerpos y mentalidades
[3]
. Esta vertiente historiográfica empuja al diálogo
entre lo individual y lo colectivo, desde “el punto de conjunción
(…) del tiempo largo y de lo cotidiano, de lo inconsciente y lo
intencional, de lo estructural y la coyuntura”
[4]
, permitiéndonos indagar en las mentalidades desde
la historia del cuerpo de las mujeres para visualizar que entre
las mentalidades y los cuerpos de las mujeres, existe una determinación
recíproca -a partir de una construcción cultural patriarcal- que
nos limitan. En la Historia de las Mentalidades encontramos orientaciones
teórico
metodológicas para trabajar desde la
historia del cuerpo. Una de ellas fue plantear al cuerpo como
una herramienta mental que trabaja desde su existencia como palabra,
a través del lenguaje, por el cual se entregan formas de ver,
sentir, pensar y organizar la realidad. Otra fue el análisis del
cuerpo como medio de comunicación desde el cual arrancan los sistemas
de información y educación, que trasmiten valores, signos y significantes.
La relación recíproca entre mentalidad y cuerpo se nos presenta
como un solo constructo social y cultural, que por tanto, devela
todas las estructuras de la dominación patriarcal. Con
Cinturón de Castidad nos
interesaba abrir preguntas en relación a cómo a través de las
mentalidades han hecho del cuerpo femenino depositario de todas
las formas de violencia patriarcal, especialmente de la simbólica,
fortaleciendo así a la dominación
masculina. Por ello, un concepto transversal de nuestra propuesta
teórico visual y estética fue la violencia simbólica, la que
se refiere a la adhesión que la dominada siente obligada a conceder
al dominador (por consiguiente, a la dominación)
[5]
. Los actos de conocimiento
y reconocimiento entre dominadores y dominadas son desencadenados
por la fuerza del poder simbólico con el cual “adoptan a menudo
la forma de emociones corporales -vergüenza, humillación,
timidez, ansiedad, culpabilidad- o de pasiones y de sentimientos -amor, admiración, respeto (...) un cuerpo
que rehuye las directrices de la conciencia y de la voluntad
se mantiene con las censuras inherentes a las estructuras sociales”
[6]
. En la representación de
este mecanismo de exclusión social y cultural de las mujeres utilizamos
la ironía y la parodia que capturamos en las series fotográficas
específicamente en las dos secuencias relacionadas con la institución
del matrimonio (imágenes del ensayo y de la exposición en formato
diapositiva). En
síntesis, la construcción sociocultural del cuerpo de las mujeres,
con sus “constantes o continuadores” como la moral católica
que es parte de nuestra educación,
conforma los procesos de larga duración en la historia del cuerpo
de las mujeres latinoamericanas. Estas constantes pesan en las
mentalidades femeninas estrechamente en relación con sus cuerpos,
que se instalaron
mediante un riguroso control desplegado a través de la censura
y de la autocensura, perpetuando una lógica que niega la propiedad
del cuerpo y también con ello el placer sexual a las mujeres.
Razón por la cual nos han quitado la posibilidad de decidir por
nuestros cuerpos, que es a su vez, la decisión por nosotras mismas. Este
proyecto se desarrolló en varias etapas. La primera fue la profundización
de la investigación en torno a la metonimia de los cinturones
de castidad como prótesis de censura y autocensura de las mentalidades
de las mujeres. La segunda etapa la constituyó la realización
de tres cinturones de castidad y dos máscaras infamantes (instrumentos
de vergüenza pública utilizados especialmente para las mujeres).
Todas las piezas se confeccionaron en fierro forjado y se utilizaron
en las series fotográficas. A la par se trabajó en la producción
fotográfica (escenificación, creación de ambientes, vestuarios,
fondos, etc.). Este proyecto contó con la edición final de 35
fotografías, de las cuales 20 se trabajarán como retratos y
autorretratos, en blanco y negro, ampliadas a 35 x 25 cm, posteriormente
coloreadas manualmente con lápices acuarelables. Esta técnica
fue enriquecida con otros materiales como son los lápices al óleo
dorado, esmalte con brillos de escarcha, aludiendo a la técnica
que antiguamente se realizaba con óleos fotográficos para retratos
familiares e individuales y como también iconográficamente se
representan las estampitas religiosas. Estas fotografías fueron
montadas en marcos de 30 x 40 cm, de estilo barroco, usando como
referente los que soportan las pinturas religiosas, especialmente
coloniales. Las 15 fotografías restantes
fueron trabajadas en 3 series de 5 fotos cada una, las que relatan
una pequeña historia a modo de fotonovela. Estas últimas (15,
en 3 series de 5 fotos), se reprodujeron en diapositivas a color
y se insertaron en 15 cajas de luz en forma de corazón de piel
sintética con pedestal, donde se podía observar a través de un
visor ubicado en el centro del corazón, invitando a las y los
espectadores a cumplir un rol de voyerista, autorizado para esta
ocasión. Cabe señalar que tanto en las series como en los retratos
fotográficos las modelos que encarnaron dichas representaciones
fuimos las integrantes del colectivo más amigas que nos prestamos
como modelos. Con todo Cinturón de Castidad se materializó a través de un lenguaje que jugaba
con la ironía y el sarcasmo, contraponiéndola con la técnica antigua
y sutil de la coloración manual de fotografías en blanco y negro,
dando un aspecto de celestialidad al cuerpo de las mujeres. Tras la experiencia ganada
con Cinturón de Castidad nos conformamos como
MALIGNAS INFLUENCIAS.
Nombre que tomamos de los imaginarios culturales construidos a
partir de las experiencias de las mujeres que se han rebelado
contra las convenciones sociales que limitan sus vidas, especialmente
nombre y apellido reservado -junto a otros apelativos como locas
o histéricas - para las feministas. El colectivo se constituyó
con la escultora Jessica Torres, la fotógrafa Zaida González y
yo, Julia Antivilo, de oficio historiadora, quien las convoqué
para materializar el ensayo sobre la metonimia en torno al cinturón
de castidad. Nuestras trayectorias Mi
línea de investigación por bastantes años había estado centrada
en la historia social y cultural de las mujeres latinoamericanas,
especialmente de las feministas
[7]
. Pero a partir del ensayo sobre el cinturón
de castidad pretendí darle más performatividad al texto literario.
Por ello, y conociendo el trabajo de Jessica Torres, le pedí que
me ayudase a construir un cinturón de castidad en fierro forjado
en base a un modelo histórico, y a Zaida González para que recreáramos
la metonimia en series fotográficas en la cual yo usaba un primer
diseño de cinturón de castidad que construimos con Torres. El
ensayo por lo tanto lo constituyó el texto y las imágenes en tres
series de un total de 14 fotografías (6 de la serie de crucifixión,
4 del matrimonio y 4 del viajero). El conocimiento del trabajo
de ambas me aseguraba de antemano el resultado. La
trayectoria de Jessica Torres Lavados
[8]
, como maestra forjadora, escultora y Licenciada en Artes,
me daba toda la confianza que necesitaba para la realización del
proyecto. Torres cuenta con una vasta experiencia como artista
y docente, la que inclusive la ha llevado como profesora invitada
por dos años consecutivos al Instituto Superior de Artes de La
Habana, Cuba (1997-1998) y ha participado en varios eventos internacionales
como el V Simposium Internacional
Marmolsol, Isla de la Juventud, Cuba (1996) y el X
Simposium Internacional de Escultura de Valdivia (2005). Ha
ganado cuatro veces FONDART (1998, 2002, 2005 y 2006) para el
desarrollo de diversos proyectos escultóricos y de instalación
utilizando madera y metal presentados en Santiago y en su natal
X Región de Los Lagos. Además ha recibido becas y premios. La
obra de Jessica Torres ha transitado entre su relación identitaria
con los materiales que trabaja. Su obra habla de la relación mujer-tierra
e identidad. Por un lado, la madera -sólo nativa- que
es el vínculo con su territorio, el
sur de Chile, donde la recoge, y el hierro que es su pasaje a
la capital. El cuerpo es
una temática que a lo largo de la obra de Torres ha estado latente,
haciéndose más evidente a partir de Cuerpo
a tierra (2000) y Naufragios (2002). Los registros de sus
instalaciones pueden verse como un gran proceso de obra que con
cada una da paso a otra. Los vestigios de Naufragios
abren camino a La Huella y ésta a su próximo trabajo de vídeo
instalación Memento mori. Con el cuerpo propio (fragmentado
y/o entero) Jessica Torres ha materializado sus experiencias vividas
literalmente a flor de piel. Su cuerpo es testigo de sus amores,
desamores y quemaduras. Por ello, el fuego es otra constante en
su trabajo actuando como el modelador de sus piezas escultóricas
y de su vida, a través de la fragua o en los hornos de la fundición.
También el fuego es modelador de su cuerpo que la hizo encarar
la muerte, tras un accidente mientras fundía, explosionó el horno
y vertió metal líquido en varias partes de ella. Jessica señala
que su vida y obra tiene un antes y un después de este acontecimiento.
Punctum que le abrió preguntas existenciales de vida y muerte
y del ser mujer y artista. Por
su parte, Zaida González Ríos
[9]
, desde 1999 venía desarrollando una prolífera obra
cargada de un irreverente humor, ironía y sexo. Elementos y temática
que ha utilizado para realizar una aguda crítica a los valores
y a la hipocresía de la sociedad en temas como la sexualidad y/o
las opciones sexuales. Su obra aportaba el color y los condimentos
esenciales que requería el proyecto Cinturón
de castidad. No fue para nada difícil entendernos, pues su
experiencia en trabajo colectivo con otras mujeres respaldaba
la empresa. Asimismo la tríada cuerpo-mujer-sexualidad era una
temática central en la obra de González. Zaida
González es una de las fotógrafas más renombrada hoy en día en
nuestro país y no es un fenómeno de
la prensa, sino que la respalda una sólida propuesta estética
visual que ha desarrollando ascendentemente desde su debut en
1999. Sus fotografías son una especie de fotoperformance en las
que involucra todos sus fetiches, deseos y placeres. En el 2002
arrasa en varias categorías en la versión 39° del Salón de Arte
Fotográfico de Foto Cine Club de Chile
[10]
. El
trabajo colectivo con mujeres artistas es una tónica que se repite
en González dando frutos de exquisita factura tales como las muestras
junto al colectivo de plástica femenina Miss 3 Senoritas, hoy disuelto. Ángeles fue el primer trabajo en conjunto
y fue presentado en el Centro de Arte Alameda. La segunda muestra
fue una exposición homónima en la Sala Juan Egenau de la Facultad
de Artes de la Universidad de Chile, en la que combinaron fotografía,
vídeo instalación y performance. El colectivo estaba conformado,
además de Zaida, por AAlejandra Ugarte y Gabriela Rivera. Las tres trabajaron desde la erótica femenina
desmitificando los estereotipos de género presentando imágenes
arrancadas de la pornografía, anomalías corporales o primeros
planos de enfermedades a la piel. Hoy
en día forma parte de otro colectivo de mujeres artistas; Macrodosis, integrado por Maysha Escobar, Carolina Guajardo y Daniela
Elgueta, todas fotógrafas. Su primer trabajo fue la exposición
10 Mandamientos en la que cada una recreó
dos de los mandamientos, además invitaron a la fotógrafa Romina
Alarcón para esta muestra realizada en el Centro Cultural 771,
Santiago (2006). La
nueva y última integrante de Malignas Influencias es Paula Luz Moraga
Lagarrigue
[11]
, quien se integra al nuevo proyecto del colectivo.
Ella es profesora de danza y actualmente cursa su último año de
Licenciatura en Coreografía, en la Escuela Nacional de Danza Clásica
y Contemporánea del Centro Nacional de las Artes en México, D.F.
Desde 1995 se ha perfeccionado con cursos, seminarios y talleres
que involucran a la danza desde una perspectiva interdisciplinaria.
Ha sido intérprete en varias agrupaciones como la compañía de
Danza Universidad ARCIS, Santo Remedio, participando de varios montajes
en Chile y el extranjero (Sucre 1998, Nueva York 1999, Ciudad de México, 2003-2006).
Además en su búsqueda interdisciplinaria trabajó la danza con
una visión terapéutica, desde ahí se desempeñó como profesora
de danza en diferentes recintos hospitalarios del país, especialmente
en el área de salud mental
[12]
. También ha sido docente en universidades y profesora
ayudante del destacado artista visual, recientemente fallecido,
Francisco Copello. Lo que viene El segundo proyecto de
MALIGNAS INFLUENCIAS es homónimo y ya está
en marcha, es una profundización de la investigación teórica y
práctica que comenzamos con Cinturón
de Castidad. El marco teórico que emplearemos sigue orientado
desde la Historia de las Mentalidades y la Historia del Cuerpo
y la Teoría Feminista desde el arte. Por su parte, la investigación
práctica será cualitativa y utilizamos la encuesta como una herramienta
para la recolección de información. La primera encuesta la aplicamos
a las mujeres que transitaron el sábado 29 de julio por la Plaza
de Armas de Santiago, las que respondieron las preguntas (2 con
respecto al placer y otras dos sobre la violencia contra las mujeres)
y depositaron en un buzón que habilitamos para el encuentro. Además,
enviaremos la encuesta por correo electrónico
[13]
. Cabe señalar que esta indagación se sistematizará
y las opiniones vertidas por las encuestadas se verán reflejadas
en el proyecto. Junto con la investigación, proyectamos una instalación
que será intervenida con performances y complementada con series
de diapositivas, a modo de fotonovelas, las que se exhibirán en
cajas de luces con el mismo soporte en forma de corazón de piel
sintética que utilizamos en la anterior muestra. La instalación
la compone una serie de recreaciones de aparatos de tortura y
de vergüenza pública coloniales especialmente diseñados para las
mujeres; tales como, cinturones de castidad, violines de las comadres
y máscaras infamantes. Esta instalación será emplazada en el patio
del Museo Histórico Nacional (Plaza de Armas), edificio colonial
de los pocos que aún perviven en Santiago. Esta nueva propuesta teórica
visual y estética consiste en resignificar la metonimia que nos
hablaba de aparatos de tortura y vergüenza pública como prótesis
mentales de censura y autocensura, en dispositivos que sirvan
para el placer y también para la autodefensa de las mujeres ante
la violencia simbólica y directa que solimos recibir cotidianamente
al salir a la calle o en nuestros hogares. Creemos que es de real
importancia la resignificación de las tecnologías represivas que
han perfilado las mentalidades y los cuerpos de las mujeres, ya
que, hasta hoy en día podemos visualizar que ambos (cuerpo y mentalidad
femenina) se siguen construyendo como cárceles del placer en el
plano social, cultural y simbólico. Por lo tanto hemos planificado
que las performances tendrán tres ejes que guiarán las acciones:
1)
Aparatos de tortura y vergüenza pública como
prótesis de censura y autocensura en las mujeres.
2)
Transformación de los instrumentos de castigo
y censura en instrumentos de placer.
3)
Medios de protección de la mujer contra la
violencia. Es necesario mencionar
que la victimización o crueldad no serán parte de las actitudes
que se muestren en las acciones que pretendemos realizar, pues
apostamos al empoderamiento de nuestros personajes en actitudes
que jueguen entre la parodia, la ironía y el sarcasmo. Sin duda nuestra propuesta
como Malignas Influencias pasa por la relación
cuerpo y mujeres, que se une a su vez con mentalidad, censura
y autocensura, asimismo con violencia y autodefensa, además con
placer y autoplacer. Finalmente, el cuerpo nos interesa pues lo
hemos tomado como el soporte de la representación y herramienta
de expresión de cómo las mujeres tenemos y somos cuerpo creados
por una concepción mezquina, desigual y censuradora, que nos violenta
y configura mentalidades como cinturones de castidad que autocensuran
nuestras acciones. Pero tal violencia directa y simbólica podemos
resignificarla y ahí está la tensión que invita a desanudar nuestra
propuesta. El placer y el autoplacer, y a la violencia la autodefensa,
ecuaciones que deberían plasmar el cuerpo del cual nos reapropiamos,
en que nos empoderamos, o sea, del cuerpo que queremos, somos
y tenemos. Dejando en claro que desde esa pertenencia es donde
se nos reprime, por lo tanto, es el lugar que se debe subvertir.
El descubrimiento del cuerpo como un territorio inexplorado por
las mujeres es un acto político estético pues habla de derechos
y esa es la invitación que proponemos como Malignas
Influencias.
[1]
Artista nacida en Alemania
(1954) residente en Nueva York, principalmente se dedica a la
instalación y sus obras están inspiradas en trabajos de arte
históricos como el altar de Isenheim de Grünewald, en figuras
bíblicas y míticas como Lilith, la mujer de Lot o María Magdalena
y también en cuentos de hadas y en sus propios sueños. Sobre
su obra ver a Ulrike Lehmann: “El
arte como un viaje a través del cosmos”, en Uta Grosenick
(Ed.): Mujeres Artistas, Ed. Taschen, Madrid, 2003, p. 174-177.
[2]
El ensayo de mi autoría está publicado por la Revista
Cyber Humanitatis, publicación electrónica de la Facultad
de Filosofía y Humanidades, Departamento de Literatura, Universidad
de Chile, Otoño 2004. La ponencia fue presentada en
las VI Jornadas de Estudiantes de Postgrado en Humanidades, Artes y Ciencias Sociales.
“Dinámicas de Inclusión/Exclusión. Hegemonías, resistencias
e identidades”. Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos,
Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, Santiago,
10, 11 y 12 de enero 2005. Posteriormente fue expuesta en las
I Jornadas Internacionales
de Pornología. “Imágenes, políticas y clasificaciones del cuerpo:
de la antropología a la pornografía”. Organizada por el
Laboratorio de Desclasificación Comparada y la Facultad de Humanidades,
carrera de Sociología, Universidad de Valparaíso, entre el 20,
21 y 22 de julio. También en el II
Congreso Internacional de Artes, Ciencias y Humanidades. El
Cuerpo Descifrado. Organizado por la División de Ciencias
Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana
Unidad Azcapotzalco, la Facultad de Filosofía y Letras de la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México), la Revista
Kiné (Argentina) y la Universidad de Texas en Austin, (EE.UU.),
en el Centro de Artes, Humanidades y Ciencias en Transdisciplina
(México), realizado en Ciudad de México entre el 25 y el 28
de octubre. Además en el XVI Coloquio Anual de Estudios de Género “Dra. Graciela Hierro”, organizado
por el Programa Universitario de Estudios de la Mujer, Universidad
Nacional Autónoma de México, realizado entre el 14 y el 16 de
noviembre, 2005.
[3]
Alejandra Araya: “Aproximación hacia una historia del cuerpo. Los vínculos de dependencia
personal en la sociedad colonial: Gestos, Actitudes y Símbolos
entre elites y subordinados”, en Historia
de las Mentalidades: Homenaje a Georges Duby, Universidad
de Chile, Santiago, 2000, p. 82 y 83.
[4]
Jacques Le Goff: “La historia de las mentalidades: una historia ambigua”, en J. Le
Goff y P. Nora: Hacer
la Historia. Ed. Laia, 1989, p. 85. Además ver Peter Burke:
Formas de Historia Cultural,
Alianza Editorial, Madrid, 2000. En síntesis, es la historia
de lo que cambia con mayor lentitud, como por ejemplo las mentalidades
que encadenan a las mujeres a la subordinación. La Historia
de las Mentalidades es también una opción veraz de reconocer
los variados tipos de relaciones que se dan en el modo de pensar
de las colectividades. Los fenómenos analizados por esta disciplina
podríamos denominarlos como elementos “constantes o continuadores”
que trazan procesos de larga duración, lógicamente con todos
los matices que enriquecen o desdibujan el objeto de estudio
(que son los modos de pensar y sentir de las colectividades)
según los contextos históricos por los que experimenta el imaginario
colectivo. Hablamos de autocensura que es la que internaliza
en las mentalidades de los y las individuos la situación de
subordinación, haciendo de estos procesos duraderos en el tiempo.
Con todo, la censura se sitúa en la dimensión del discurso concreto
cultural patriarcal definiendo la violencia directa y simbólica
que cae sobre las mujeres, y que ellas incorporan o rechazan
dentro de la relación consciente y/o inconsciente.
[5]
Pierre Bourdieu: La dominación masculina. Ed.
Anagrama, Barcelona, 2000, p. 51.
[6]
Ibid., p. 55.
[7]
He publicado varios artículos en revistas
especializadas y en coautoría he escrito dos libros. El primero
junto al maestro Luis Vitale llamado Belén de Sárraga, precursora del feminismo
hispanoamericano y el segundo llamado Historia
de la Sociedad de Escritores de Chile. Los diez primeros años
de la SECH y visión general 1931-2001, Consejo Nacional
del Libro y la Lectura, Gobierno de Chile. Además
realicé el Seminario Feminismos, Narratividad y Arte Contemporáneo,
Centro Nacional de las Artes, Ciudad de México, D.F., en el
2005. Actualmente trabajo en mi tesis de maestría llamada Entre lo sagrado y lo profano se tejen rebeldías.
Arte feminista latinoamericano. México, 1970-1980, el que
será presentado en el Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos,
Universidad de Chile, para obtener el título de Magíster en
Estudios Latinoamericanos.
[8]
Nacida en 1967 en Purranque,
X Región.
[9]
Zaida González nació el 18 de agosto de 1977
en Santiago. Tiene estudios en diseño y es fotógrafa publicitaria,
actualmente cursa medicina veterinaria.
[10]
Ganó 1er lugar en la
categoría fotografía de ensayo con el trabajo
Transformación de íconos, también obtuvo el 2do lugar en
la categoría fotografía experimental con Zoonosis
zoofílica, 3 aceptaciones en la categoría fotografía experimental
y obtuvo el premio Federación, Mejor Autor, en la categoría
fotografía experimental. Los trabajos fueron expuestos en el
Museo de Artes Visuales de Santiago.
[11]
Nació en Santiago el
12 de julio de 1975.
[12]
Desarrolló el programa “Terapia
y Movimiento”, con pacientes del hospital de Huasco, III
Región, auspiciado por el Ministerio de Salud y patrocinado
por la Escuela de Pedagogía en Danza, Universidad ARCIS (1996).
También realizó un taller de danza en el hospital psiquiátrico
“El Peral”, con pacientes del Servicio de Larga Estadía y pacientes
del Servicio de Agudos, en Santiago (1998-1999).
[13]
Encuestamos un total
de 100 mujeres. Volveremos a repetir la encuesta un par de veces
más. Además habilitamos una dirección electrónica malignasinfluencias@yahoo.es
para recibir las respuestas de las mujeres a que les enviaremos
a través de este medio. Nos pueden escribir también a este correo
solicitando la encuesta. |
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