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| Octavio Irving - Persistencia de las formas - Detalle |
Entre el conjunto de actividades
desarrolladas destacaron el Taller Transparencias Múltiples a cargo de Alicia
Candiani, llevado a cabo en el Taller Experimental de
Gráfica de La Habana, que exploró las diversas posibilidades de
la xilografía a la manera japonesa y la técnica del Chine Collé.
Asimismo, la presentación de un panel que reunió al jurado y a Alicia
Candiani analizó la situación del grabado contemporáneo en América
Latina. Igualmente, y por separado, Núñez, Colombino y Candiani
disertaron, el primero, sobre una experiencia personal de arte público
participativo titulada Fosa Común; Colombino, sobre El Centro
de Artes Visuales-Museo del Barro. Un espacio de encuentro de la
tradición y la contemporaneidad y Candiani acerca de
los Negociadores de la diversidad.
Los circuitos internacionales de la gráfica y la gráfica en los
circuitos internacionales.
El día 19 de mayo fueron inauguradas, casi simultáneamente, la Muestra Central con la obra de los artistas seleccionados, el premio y las menciones otorgadas en la Galería Latinoamericana; por su parte, Carlos Colombino y Guillermo Núñez, establecieron un diálogo con sus obra en un espacio común: la Sala Contemporánea; y el segundo piso acogió la propuesta Recortes de la realidad informativa, exposición de Jesús Hernández, ganador del certamen en su edición del 2003. Sitio del Premio La Joven Estampa Si en el arte
contemporáneo el concepto de “múltiple” ya no es un conflicto, sino
una virtud; si el concepto de “lo original” ha sido reevaluado,
y no se pierde con la reiteración del objeto; si las antiguas “disciplinas”
son consideradas simples herramientas para la construcción de una
idea: ¿por qué el grabado, portador intrínseco de estas características,
sigue sin ocupar un papel protagónico dentro de los cuestionamientos
actuales del arte? ¿Por qué, cada vez, son menos los artistas que
lo practican? Para muchos de ellos, deseosos de ser vistos como
“contemporáneos”, la gráfica se ha convertido solamente en un período
de tránsito en la formación de sus carreras y en la búsqueda por
un discurso “propio”. En momentos en que el arte
se crea, cada vez más, a partir de bocetos, materializados luego
por fábricas y talleres ajenos, cuando la relación con la obra está
mediada por la acción de otros, cuando entre la idea y el objeto
existen múltiples adecuaciones e interpretaciones; el grabado sigue
siendo visto como un arte antiguo, de oficio, de dedicación y de
tiempo, características que un artista “contemporáneo” y el mercado
del arte suelen desestimar. Pero realmente el grabado no
está en crisis, lo que está en crisis es el discurso conceptual
para el que se emplea. Le es difícil insertarse dentro de los circuitos
de demanda, pues aún se mantiene en muchos países de América Latina,
con una propuesta pobre, cerrada y poco original. Aún cuando esta
expresión es de gran arraigo en nuestro continente, donde Cuba es
uno de los pilares más fuertes, su discurso se mantiene muy contenido.
Parecería que el grabado, en lugar de dialogar con el resto de las
manifestaciones, sucumbe. Es por esto que mantener un
premio como La intención de Tal vez, sea el caso cubano
uno de los más destacables. La tradición gráfica en Cuba es muy
fuerte y nunca ha faltado dentro del discurso de la historia del
arte nacional. La presencia en nuestro entorno de esta manifestación
se debe entre otras, a la rigurosidad de la enseñanza de las técnicas
del grabado en las diferentes escuelas de arte del país, donde este
es uno de los contenidos más importantes dentro de la formación
de los artistas. Pero, sobre todo, la fortaleza está dada por su
inserción en el contexto general de lo contemporáneo en el arte
cubano. Es por esto que la participación cubana en las diferentes
ediciones de A los organizadores del evento les parecía poco probable
que luego de cuatro años sin realizarse, esta novena edición
[2]
la ganara nuevamente un cubano. En cambio, como
resultado de una deliberación desprejuiciada, que desestima nombres
y nacionalidades, el jurado apostó otra vez sobre un cubano, en
esta ocasión el joven grabador y profesor de Así mismo, el jurado otorgó una mención especial a otro
cubano, Víctor Ortega, por su obra Cromoterapia.
Un gran panel que cita los recursos del arte óptico y nos revela,
por acercamiento, la repetición infinita y mínima de la bandera
cubana. Seis menciones más fueron entregadas en esta edición del
evento, que respondieron a preferencias personales de los integrantes
del jurado: Carlos Colombino otorgó mención a Norman Morales de
Guatemala y Oscar Camilo de las Flores de El Salvador; Guillermo
Núñez, a Paola Viteri de Ecuador y Verónica Navarro de Costa Rica;
y David Mateo a dos cubanos, Vivian Lozano y Sigfredo Mendoza. El resultado de la muestra final, instalada en varios espacios
de ¿Constituye entonces * El presente texto salió
publicado en Noticias de
Artecubano, mayo, 2007.
[1]
De las nueve ediciones realizadas del premio,
ocho han sido ganadas por cubanos y una por un mexicano, Demián
Flores.
[2]
La novena edición debió realizarse en el 2005.
[3]
La serie la componen tres piezas realizadas en la
técnica de la colografía.
[4]
Esto podría estar dado porque, respondiendo
a unas reglas organizativas, las bases limitan los envíos a 110x
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