Desde que en 1959 la Casa de las Américas comenzó
a conservar las obras de los artistas más reconocidos y también
emergentes de la región, Cuba fue de los países con una de las donaciones
más representativas.
Indiscutiblemente, la
figura del destacado pintor cubano de la vanguardia, Mariano Rodríguez,
generó un cálido espacio para la recepción y promoción de las diferentes
manifestaciones artísticas.
Mariano, quien estuvo
al frente del Departamento de Artes Plásticas por más de dos décadas
y luego como Presidente de Casa de las Américas desde 1980 y hasta su muerte en 1990, contribuyó de forma
decisiva al reconocimiento de las más diversas promociones de artistas cubanos a través de
exposiciones y eventos.
Es así que encontramos
obras emblemáticas de figuras como Raúl Martínez, Umberto
Peña y el propio Mariano, muy vinculados a la institución pues trabajaron
durante largos períodos en ella.
Raúl y Umberto
desarrollaron, cada uno en su estilo, una línea de diseño muy especial
que distinguió y conformó la imagen de la institución en las primeras
décadas.
La labor de otros diseñadores
más jóvenes ha seguido enriqueciendo esta visión pasando a formar
parte de la Colección,
entre ellos José (Pepe) Menéndez, Kihustin Tornés, Carlos Zamora y
Nelson Ponce.
Pero la fuerza mayor
de Cuba en la Colección viene de la mano
de un conjunto invaluable de pintores cubanos entre los que destacan,
Amelia Peláez, Ángel Acosta León, Adigio
Benítez, Antonio Vidal, Eduardo Abela, Servando Cabrera
Moreno, Wifredo Lam, Guido Llinás, Fayad Jamís,
Carmelo González, entre otros.
Asimismo, podemos encontrar
las imágenes de una pléyade de fotógrafos de diferentes generaciones:
Constantino Arias, Alberto Díaz (Korda),
Raúl Corrales, Osvaldo Salas, Carlos y Humberto Mayol,
Isabel Sierra, Niurka Barroso y Manuel
Piña, por sólo citar algunos.
Indiscutiblemente, la
presencia cubana en la Colección Arte
de Nuestra América no es
sólo excelente en calidad y representatividad, sino en la diversidad
de manifestaciones que abarca y la hacen acreedora de un lugar en
los acervos de arte cubano existentes dentro y fuera del país.