La Abstracción en la Colección Arte de Nuestra América


Luiz Geraldo Dolino - Siboney (fragmento) - 2000 - Brasil

 


Entre las múltiples corrientes y poéticas que podemos apuntar en el arte de la región latinoamericana durante el siglo XX, destaca el surgimiento y auge de la Abstracción. 

La década de 1950 –fundamentalmente, porque hay países en los que se desarrolló de forma puntual con anterioridad y es posible rastrear ejemplos en la obra del argentino Xul Solar– constituyó un momento decisivo en el consumo y circulación de la abstracción, tanto de base geométrica como informalista.

Se potenció entonces un circuito de premios, concursos y exhibiciones a nivel internacional que colocaron las diversas propuestas de artistas de los más disímiles lugares y  formación. 

La Colección Arte de Nuestra América también acusó la fuerza de esta corriente y su relación con un movimiento posterior como fue el Cinetismo y el Arte Óptico al atesorar obras de artistas que van desde la abstracción geométrica del cubano José María Mijares o el húngaro-francés Víctor Vasarely; otras que involucran una mirada hacia lo espacial en el cuadro como puede ser piezas de la argentina Liliana Porter o la japonesa-brasileña Tomie Othake.

Asimismo, podemos encontrar esculturas que exploran la relación volumen y bidimensionalidad como en los trabajos del brasileño Sérgio Camargo, por una parte, y también la posibilidad del movimiento como algunos trabajos del venezolano Alejandro Salas. 

Sin embargo, la luz y el movimiento en la pintura y la gráfica serían captados por muchos artistas latinoamericanos durante la década de 1970 y hasta la actualidad, aunque con nuevos materiales y aprovechando los avances en la industria y materiales artísticos, así como las ventajas de los llamados Nuevos Medios.

El Arte Cinético supuso un nuevo nivel en el desarrollo de la Abstracción con el estudio y utilización del espacio como parte de la obra desde su concepción. Entre sus cultores destacan el venezolano Carlos Cruz Diez, y los argentinos Julio Le Parc y León Ferrari.

No obstante, existe una pléyade de artistas que incursionaron en esta corriente y conforman un espectro visual bien interesante y necesario de valorar.


  Victor Vasarely - Tridim-L - 1968 - Hungría-Francia   Alejandro Salas - Objeto cinético - 1972 - Venezuela
     
  Amelia Peláez - Naturaleza muerta - 1959   Carlos Cruz Diez - Phisicromía 829 - 1975 - Venezuela
     
  Carlos Cruz Diez - Phisicromie 105 - 1963 - Venezuela   Ernesto Bertani - Porteños apurados - 1986 - Argentina
  José María Mijares - Sin título - 1858 - Cuba Juan Michelangeli - Sin título - 1975 - Argentina
  Julio Le Parc - Modulación 455 - 1981 - Argentina L. Moya - Sol, forma y mar - 1983 - México
  León Ferrari - Tablero - 1982 - Argentina Liliana Porter - Arruga - 1970 - Argentina
  Luis Quesada - El arcoiris - 1986 - Argentina Luis Tomasello - Saturación - s.f - Argentina
   
  Luiz Geraldo Dolino - Siboney - 2000 - Brasil Sérgio Camargo - Relieve 1 - 1970 - Brasil
   
  Sérgio Camargo - Relieve 291 - 1968 - Brasil Tomie Othake - Prieto e Branco - 1983 - Brasil