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| Miguel Angel Rojas - Santa - 2005 |
Sobre el mercado
de arte contemporáneo podemos decir que en Bogotá, más que
en otras ciudades de Colombia, ha venido adquiriendo estatura.
Hoy día es común ver como se abren espacios alternativos
y nuevas galerías. Esto ha venido sucediendo desde que algunos
de nuestros grandes artistas entre los que se encuentran
Obregón, Grau, Wideman, Edgar Negret, Ramírez Villamizar y Fernando Botero hicieron
sus primeras exposiciones en galerías como Nos visitan un promedio
de dos curadores extranjeros por mes, con el fin de ver
que está pasando en nuestro país en el terreno del arte,
tanto en galerías como en talleres de artistas. Como ha
ocurrido con la reciente visita de los curadores del Museo
de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), de España.
Actualmente, hay
una gran fuerza joven y creadora en todo nuestro territorio.
Esto muestra que “Colombia no es un país plano sino un país
inspirador” como apunta Gloria Saldarriaga, quién junto
con Juan Gallo son los dueños de Cada vez más, nuestros
artistas, a punta de talento, se van abriendo camino y ya
llegan a colecciones tan reputadas como De esto empiezan
a ser concientes nuestros curadores y galeristas quienes
tampoco se quedan atrás. Por citar solo un ejemplo, dos
de las mas prestigiosas galerías bogotanas como son la “Casas
Riegner” y “Al Cuadrado” llegan a ferias
[1]
tan importantes como ARCO en Madrid y Art-Basel
de Miami, la cual es una extensión de la famosísima feria
Suiza, debido a que Miami y sus alrededores se han convertido
en el “oasis” de fin de
año de europeos y norteamericanos adinerados. Volviendo a nuestro
territorio, Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla ofrecen
espacios, donde se logran promover cosas interesantes. En
Cali, por ejemplo, aparte del museo A pesar de las dificultades
administrativas que ha afrontado, Cali tiende a mirar lejos,
como lo afirma su magnífico valle y lo confirma el haber
sido centro de multinacionales, hecho que propició la permeabilidad
entre nativos y foráneos para compartir y expandir su cultura. En cuanto a Medellín,
encontramos lugares como “ Bogotá, como centro
del pode institucional, no solo se está enfocando en mostrar
pintura, escultura, instalaciones, dibujo, fotografía y
video, sino que está dando cabida a propuestas vanguardistas
que involucran música, teatro y danza. Por citar
solo un ejemplo, en la prestigiosa y muy tradicional Biblioteca
Luis Ángel Arango de Bogotá, uno de los lugares mas dinámicos
culturalmente hablando, se presentó un concierto de la compositora
Alba Fernanda Triana quien ofreció un menú de música abstracta
como pocas veces se ha visto en nuestro medio. Igualmente tiene
lugar uno de los festivales de teatro más importantes del
mundo, el Festival de Teatro de Bogotá, donde se presenta
desde lo más tradicional como Shakespeare hasta lo más conceptual
del teatro del vanguardia. Vienen compañías de casi todo
el mundo y las opciones van desde teatro de calle hasta
teatro de sala pasando por teatro de carpa y circo, convocando
al país entero en una sola fiesta. En Bogotá, y en
Colombia en general, se realizan también convocatorias de
gran prestigio en la promoción de arte joven como los salones
regionales que reúnen a artistas de todo el país: el Salón
Nacional de Artistas que ya tiene más de setenta años; el
Salón de Arte Joven; el Premio Luís Caballero; el Premio
Fernando Botero; el Premio Alzate Avendaño, entre otros. Ahora bien, en el
campo de las galerías o espacios semejantes, encontramos
algunos pequeños pero importantes como la galería “El Garaje”
que ofrece muestras de artistas tan reputados como Pedro
Ruiz, hasta la galería “Al Cuadrado” que hace sus exposiciones
en lugares alternativos (antiguos teatros, parqueaderos
públicos y edificios en construcción), presentando a artistas
como Oscar Muñoz, Jaime Ávila, Juan Fernando Herrán y Miguel
Ángel Rojas. Además de que existen
un conjunto de galerías de prestigio como Sin embargo, el
mercado del arte igual que otros mercados, es fluctuante
y esto hace que aunque muchas de nuestras galerías, galeristas
y marchands d´art,
sostengan una continuidad de oferta, algunas no logren mantenerse
y vayan de un lado al otro tratando de captar el capricho
del mercado. Si realizáramos
una caracterización del potencial comprador actual, podríamos
decir que es una persona relativamente joven, generalmente
vinculado a poderosas multinacionales. Ocupa altos cargos
ejecutivos, tiene una buena capacidad adquisitiva y viaja
con frecuencia, lo que hace que en algunos casos hace que
adquiera “visión” de lo que pasa y cómo se mueve el mundo.
Cuando quiere comprar arte, busca dos opciones: la de compra
obra tradicional de artistas reconocidos como Ana Mercedes
Hoyos, David Manzur, Gustavo Salcedo, Santiago Cárdenas,
Carlos Rojas, Carlos Jacanamijoy, Luis Caballero, etc.;
o busca dentro del quehacer de artistas jóvenes, obras sustanciales,
reflexivas, donde se pueda ver “el tono de voz” del artista
cada vez mas refinado en conceptos, sin caer en la contundente
evidencia. Es aquí donde entra el galerista, cuya su labor
es guiar al comprador para que sepa hacer una acertada elección. Por otra parte,
apuntar cómo en este momento de convulsión económica mundial
–cuando el precio del barril de petróleo llego a los 132
dólares– los inversionistas se están refugiando en alternativas
de inversión tales como la liquidez, la finca raíz, la compra de oro y la compra de arte joven. Este último punto es
el que permite la generación de nuevos coleccionistas, que representan una parte muy importante en el
mercado del arte. Lamentablemente
en nuestro país no existe aún la cultura del coleccionismo.
Nuestros museos no compran obras pues el arte nacional se
hace aún “con las uñas”. Sus colecciones se basan generalmente
en donaciones. Nos sentimos muy orgullosos de nuestro Museo
de Arte Moderno de Bogotá, de nuestra impresionante Casa
de En cuanto a la existencia
de coleccionismo se refiere, a nivel institucional y a nivel
particular, se da un proceso similar en el que pese a uno
que otro intento no hay nada comparable a las fabulosas
colecciones mencionadas más arriba, sobre todo en la región
latinoamericana. Podría citar tantos
y tan buenos artistas, pues contamos con un talento humano
muy rico dadas las condiciones de nuestro país. Solo necesitamos
más abono para que estas semillas germinen y logren la grandeza
a la que están destinadas. De la mano de un gobierno sensible
a estos temas, de un público que se eduque más y dé lugar
a espacios interiores receptivos al arte, pero también de
galeristas que sobrepongan el amor a su oficio sobre el
mero interés económico, lograremos mostrar más la casta
de nuestros artistas y una parte de lo que tiene Colombia
en su esencia.
[1]
Además, se podrían citar otras galerías
como “El Museo” y “Alonso Garcés” que desde hace muchos
años llevan participando en diferentes ferias del mundo
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