Subasta Habana, un proyecto que se afianza.
Conversación con Luis Miret*

NAHELA HECHAVARRÍA


Javier León - 10 000 cabezas de fósforos hacen un Gego - 2006

 

Nahela Hechavarría: La revista Arteamérica dedica su actual dossier al tema de Mercado y Ferias de Arte Contemporáneo, de ahí que nos interese conocer cómo se desarrolla la Subasta Habana y la comercialización del arte cubano en la actualidad a nivel internacional, a partir de este proyecto y desde la institución Consejo Nacional de las Artes Plásticas (CNAP) o Fondo Cubano de Bienes Culturales. Dado que Subasta Habana constituye un espacio importante de propósito comercial queremos que nos hable sobre los antecedentes de este fenómeno en el país, así como los referentes internacionales que han seguido.

Luis Miret: Subasta Habana surgió como una intención y una decisión del Consejo Nacional de las Artes Plásticas. En su momento, la entidad del mercado de arte cubano que se asoció a este empeño fue Génesis Galerías de Arte y no el Fondo de Bienes Culturales, a este último se le pidió colaboración en dos o tres años cuando se puso en práctica la “subasta on-line” y se hacían dos exposiciones anuales, pero ahora estamos utilizando otra modalidad que luego comentaré. En cuanto a los antecedentes, el mercado de arte lleva largo tiempo funcionando, y las subastas se han ido consolidando por décadas, desde Cuba hemos ido observando como han funcionado, sobre todo las de Nueva York que marcan las pautas incluso hoy del mercado de arte latinoamericano, no ya en arte mundial. Hay un balance que se vislumbra no solo de la existencia de tres mercados: el norteamericano que representa 1/3 de total, el inglés o europeo y asiático. En el año 2006-2007 hubo un brusco cambio del mercado asiático dentro del mercado de subastas y es un reflejo del incremento del nivel de ingreso en esa región, que ha supuesto un “boom” muy agresivo en la inversión en arte.  

Referencias nacionales, aunque con otra intención que no es la de Subasta Habana, pero no se puede dejar de citar como primera subasta en Cuba que ha tenido una seriedad en su funcionalidad está la realizada en dos ocasiones por Casa de las Américas, la Subasta Humanitaria de 2000 y 2003. Yo había trabajado en los noventas en el Fondo Cubano de Bienes Culturales y realizamos antes lo que yo llamaba “Festines de Subasta” en una ocasión en el Hotel Cohiba, [1] pero que en mi opinión no pasaban de ser eventos puntuales, de alcance local. Se basaban fundamentalmente en aprovechar un mercado, más bien de un conjunto de personas que radicaban en el país y empresarios que visitaban la isla en ese momento, aunque seguimos pensando que estos últimos son en nuestra experiencia los de menos interés concreto, desde el punto de vista de una subasta. ¿Por qué? Pues simplemente porque, entre otras cosas, los empresarios radicados en Cuba tienen el acceso directo a los artistas y sus talleres, antes que buscar una galería. La Subasta de Arte Cubano que realizamos tiene que ver entonces con un proceso prematuro, que considero prematuro en Cuba, pues el mercado de arte en nuestro país está en un estado muy embrionario aún. No obstante, la Subasta Habana lo que ha pretendido, y ha logrado en parte, es organizar públicamente el proceso de tasación del arte cubano desde Cuba. En ese sentido, hay artistas, los más reconocidos en el mercado de arte internacional como es el caso de Mario Carreño que se ha convertido en el artista cubano más caro del mundo al alcanzar cotizaciones realmente importantes, con los que al vender una obra similar en Subasta Habana todavía no llegamos a los niveles de cupo de precio que se alcanza en Nueva York. Pero a cambio, Subasta Habana ha logrado algo que se propuso: utilizar el mercado a la vista pública, el que va a crear la referencia en la base de datos internacionales de búsqueda de cotizaciones, para asentar precios de aquellos artistas que son o fueron importantes en la creación artística cubana, e inclusive son patrimoniales pues están en colecciones de museos nacionales, pero que nunca tuvieron la posibilidad de presentarse en el mercado… 

NH: No estaban consolidados comercialmente hablando… 

LM: No, es que a veces no es que no se habían consolidado, si no que eran desconocidos para el mercado. Los ejemplos más fuertes de lo que hemos logrado son Servando Cabrera Moreno y Raúl Martínez. Las cotizaciones de ambos en el lapso que van en estos casi siete años se han multiplicado en seis u ocho veces su valor inicial. En el caso de Servando, nos fue muy grato ver que el año pasado en Nueva York una pieza de la serie Los Campesinos alcanzó un valor de 60 000 dólares que ya es un precio decente para un artista cubano en una subasta en esa ciudad. Ahora estamos trabajando con otros artistas, hemos buscado colocar a otros artistas como Manuel Vidal, estamos interesados en encontrar una buena obra de Loló Soldevilla, es algo intrínseco a nuestro objetivo y no tiene que ver de hecho con ganar dinero, sino con la intención de que el patrimonio artístico cubano se valorice dentro del mercado, y se logre un mayor reconocimiento y promoción de nuestros artistas. Ahí está, por ejemplo, el caso de Antonia Eiriz. Hemos realizado un esfuerzo, no tan bien logrado como los anteriores, como se sabe la obra de Antonia es difícil. Personalmente creo que es una de las grandes artistas cubanas de este siglo, pero dado su corte expresionista es un tipo de obra difícil de colocar en el mercado. Sin embargo, también hemos tenido pedidos específicos de Antonia, en la obra sobre lienzo. 

NH: Precisamente, el trabajo conjunto de promoción de este patrimonio tanto en la Subasta a Viva Voz como On-line, y tiene por supuesto un aliado muy especial en el sitio web  para el acceso del cliente a las obras en subasta, no solamente se lleva a cabo en noviembre, pues conozco que han desarrollado varias estrategias. Una, a través de la concepción de dos subastas on-line en el año; y otra, con la creación de una galería virtual que realiza una labor más sistemática.  

LM: Sí, esta galería virtual es una idea reciente. Hicimos un cambio. Subastar on-line es un proceso que veníamos siguiendo en otros sitios como Sotheby´s y Christie´s que han ido dejando este trabajo en manos de sitios y galerías como E-Bay o Amazon. Y entonces son como un capítulo dentro de estos sitios que venden de todo. Pero este es un proceso desgastante para nosotros, primero que todo porque de por sí, comprar y vender arte por Internet es delicado y riesgoso, más si se hace desde Cuba ya que adquiere una segunda dimensión de conflicto. De hecho, el año pasado nos asociamos a un sitio y una entidad extranjera que permitía hacer pagos vía la red, y nadie lo utilizaba. Actualmente, estamos manejando el sitio con la colaboración de Cubarte (www.cubarte.cult.cu) que nos permite hacerlo desde una plataforma de seguimiento cubana. Entonces, la galería virtual viene a ocupar un lugar que tenían estas subastas on-line en las cuales hacíamos exposiciones, plegables, enmarcábamos, y al final se vendía muy poco como norma. Pensamos en consiguiente hacer una galería virtual, que al principio consideramos renovar cada tres meses, y finalmente se concibió con la idea de realizar cambios permanentes en ella. Cada vez que se haga un cambio muy interesante entonces enviar simplemente un aviso para que la gente entre y vea lo que hay de nuevo. Desde que empezamos con esta idea, nos ha ido muy bien. Incluso, en el primer trimestre, se vendió más que en las dos subastas on-line juntas del año pasado. Y entonces, posterior a la venta nos concentramos en el enmarcado, si es necesario restaurar la pieza, etc., pero ya en función de una compra consumada.   

NH: Ahora bien, la problemática de la consolidación de Subasta Habana como fenómeno pasa por su inserción dentro de un contexto internacional de eventos en los que se presenta como Casa Subastadora. En ese sentido, ¿cuáles son los esfuerzos que se hacen en el orden de la promoción de este proyecto, además del sitio web o las posibles entrevistas…? 

LM: La Subasta Habana es parte de un proyecto especial que se denomina Galería Habana. Es decir, desde el 2004 se crea este proyecto que incluye la Galería Habana y la Subasta Habana. Es parte propiamente del Consejo Nacional de las Artes Plásticas (CNAP), no somos adscritos. En este proyecto es donde se genera fundamentalmente el ingreso para el funcionamiento del Consejo para todo el año. Todas las utilidades van a las arcas del CNAP y es el fondo, por ejemplo, para que el Centro Wifredo Lam funcione, los Centros Provinciales de Artes Plásticas, la Fototeca…todo lo que se pueda lograr. Y en este sentido tiene una gran responsabilidad y presión. Te comento esto porque hemos discutido la necesidad de aumentar un poco la promoción de la Subasta Habana. En estos momentos, lo que venimos haciendo hace un tiempo, es que la Subasta está inscrita en Artprice.com, el sitio de promoción de subastas más importantes del mundo. Y desde este año, ya contamos con una galería en ese sitio, y se han promovido ventas significativas ya mediante esa vía. También, desde hace cuatro años estamos realizando publicidad en una de las revistas europeas de subastas más reconocidas que es española y se llama Subasta Siglo XXI en la que una publicidad de media página también incluye otra página con un comentario analítico y las principales obras que tiene la subasta en ese momento. Las mejores Casas Subastadoras hacen su promoción en esta revista. El dueño de Subasta Siglo XX1 hace dos años que asiste a la Subasta Habana y regala ejemplares de la revista, así que vemos que tenemos algún valor porque están viniendo aquí.  

Por otro lado, en alguna ocasión hemos puesto en publicidad en revistas norteamericanas, en este año tenemos más interés en hacerlo. Por ejemplo, en la revista Art & Auction salió hace poco una entrevista de dos páginas sobre Subasta Habana y en portada se leía Bidding in Cuban (Pujando a la Cubana) y es una entrevista que fue realizada por la Presidenta de la Asociación de Críticos de Arte de los Estados Unidos que fue muy seria. No obstante hay que apuntar que, desde el punto de vista de la promoción, hay otras revistas que tienen mayor alcance como son Art in America y Art News. Durante la realización de Art Basel Miami en diciembre, telefónicamente un periódico también con mucha circulación me entrevistó, el Art Newspaper, que tiene una edición francés y otra en italiano, con su sitio web, y sacaron un artículo que decía “Arte Cubano con Teipe Rojo. Compre Arte Cubano” en el que se incluyeron los porcentajes de venta de arte cubano según nuestra experiencia por países y también se citaban fuentes legales de EEUU en el que decían que era completamente legal comprar arte en Cuba y cómo el mercado en ese país estaba dejando de adquirirlo. Fue una provocación, partiendo de una reflexión que yo planteaba y era que actualmente los principales compradores de arte cubano eran los ingleses, después los suizos y belgas, luego los alemanes y los franceses, los italianos, y sólo después, los norteamericanos. Esto era el resultado de nuestros resúmenes anuales y Art Newspaper llamó la atención sobre esto. El Walt Street Journal también sacó un artículo similar. Y en lo que se refiere a la promoción y el estudio de mercado en la región destaca por supuesto Art Nexus, una revista en la que sacamos publicidad anualmente por la subasta, pero también hacemos promoción de la Galería Habana y recientemente de la Galería Virtual de Subasta Habana. 

NH: En lo que se refiere al trabajo de estudio de mercado, es conocido el grupo de especialistas en las diferentes áreas que posee Galería Habana y Subasta Habana, y en este sentido de digamos pérdida de terreno que el coleccionista en EEUU, que desde fines de los noventas constituyó un comprador importante, pese a las restricciones, ¿cómo se ha tratado de reorientar ese comprador o coleccionista potencial que por cercanía podría estar muy interesado y le es más factible adquirir el arte de la vanguardia cubana o el más contemporáneo? ¿En qué medida se hace un estudio de mercado con coleccionistas y galeristas más específico, y no tan general como podría ser desde la publicidad en revistas o sitios web?  

LM: Este es un medio de mucha especialización y de mucha intuición, muy personal y extremadamente privado. Toda información pública, inclusive los resultados de una feria son especulativos. Es un medio muy propenso a evadir impuestos, entonces es también un mundo truculento, de manejos internos, muy difícil de controlar. Y a la vez que un mundo empresarial, es muy personal, las galerías muchas veces llevan el nombre de su gestor, y como norma cuando muere éste, muchas veces se vende o se cierra la galería, si es que el hijo o la hija no siguen sus pasos. Entonces el trabajo específico con las galerías y los coleccionistas, el aprendizaje y la experiencia, esa investigación siempre va a ser difícil de especificar pues siempre va a haber una información escondida, no dicha. Aún en las publicaciones, hay que saber leer entre líneas e intuir. De ahí que sea necesario que los galeristas de Cuba, una idea que he defendido por años y he tratado de lograr, se reúnan y tengan intercambios sistemáticos de experiencias. Hay gente que lleva más tiempo en este trabajo como yo, aunque no soy el único, que pueden aportar a otros más jóvenes y con menor experiencia soluciones a problemas que pueden enfrentarse y también evitarse. Por ejemplo ya con vistas a colocar obras en el mercado internacional de acuerdo al tipo de coleccionista, yo podría dar una charla del tipo de obra que se puede llevar a ARCO –he estado en 7 ocasiones allí–  o de qué llevar a la Feria de Berlín en donde Galería Habana ha estado 6 veces, o a FIAC en París en 5 oportunidades, o Palm Beach con 3 años de visitarla. Entonces, la percepción mía va a ser distinta de quien va por primera vez porque el tipo de relación que ya he establecido con otros galeristas con los que he coincidido año tras año en estas ferias me permite otro tipo de análisis. Claro yo no organizo ferias, pero por ejemplo aunque nos fue bien en Palm Beach este año, le dije a su director que ocupó ese cargo desde hace un año, Frank Kaufka, que la feria tenía un alcance local. De hecho los coleccionistas que fueron a adquirir obras por medio de la Galería a la Feria ya eran clientes nuestros, y pocos fueron nuevos. Creo que se debe a que en el mundo hay tantas ferias de arte contemporáneo, que se les convierte en un problema. Los clientes fuertes que compraron obras de la galería en Palm Beach fueron porque hicimos un trabajo previo, les avisamos que estaríamos allí. Y en esto es muy importante la sistematicidad. Hablando ya propiamente del trabajo de Galería Habana yo creo que lo más importante es la exposición, las muestras que realizamos periódicamente. El principal rol de una galería comercial que se respete es el sentido del trabajo hacia la comunidad, hacia la sociedad, y por el artista. En mi opinión, organizar proyectos expositivos de alta calidad debe ser la principal responsabilidad de una galería comercial que quiera se vista con seriedad. Y nosotros nos arriesgamos. Ahí está la obra de Alain Pino que está en exposición. Es una obra compleja, riesgosa, pero nos interesaba el proyecto y lo hemos venido trabajando hace un año y medio, y recientemente un coleccionista adquirió una de las instalaciones. El programa de exposiciones del 2009 ya lo estamos prácticamente cerrando en mayo de 2008. Vamos guardando ideas, proyectos. Hay que ver esto más que como un trabajo como una cosa encantadora, en la que hay que tener vocación, sensibilidad, para estar ligados a los artistas en su proceso de creación y su reconocimiento. Es decir, es un proceso que va mucho más allá de la comercialización y tiene que ver con aspectos más cercanos a la creación, al amor al arte y a lograr que ese artista sea respetado por los coleccionistas y galeristas. En la medida en que las galerías comerciales en Cuba se consolidan, estos últimos han tenido que reconocer la valía de los artistas y aguantar sus exigencias. Pero también se da la “guerra” del otro lado, por ejemplo, presentamos a FIAC, donde ya habíamos estado, un proyecto que no fue aprobado en el que se incluían las propuesta de Yoan Capote, Los Carpinteros, Esterio Segura, Adonis Flores y Glenda León. El rechazo venía acompañado de una justificación en la que argumentaban que FIAC deseaba “diversidad de soportes” y abogaba por la “diversidad geográfica de las galerías”, le respondí que no comprendía porque en el proyecto presentado había piezas que iban desde la instalación al video, y por otro lado que, revisando la lista de galerías participantes, era notable la “diversidad geográfica” cuando sólo se incluía una galería latinoamericana y era de México. Son 180 galerías del mundo –por decir una cifra– de las cuales 45 son francesas, 35 inglesas, 28 norteamericanas, una de Corea y así sucesivamente. ¿Qué diversidad es esa?

Por otra parte, la gente tiene un temor con ferias como Art Basel en Basilea, nosotros aplicamos, y fueron muy decentes nos instaron a seguir aplicando. También cuando empezábamos aplicamos a la tercera feria en importancia a nivel mundial, Frieze Londres, en su segunda edición, y no teníamos el mercado que tenemos ahora en ese país como te decía. En aquella ocasión no aprobaron el proyecto, y ahora nos están invitando a que apliquemos, y ahí influye el que Art Newspaper en Basel Miami haya publicado que la Tate Modern Gallery adquirió una pieza de Los Carpinteros a través de Galería Habana. Me preguntaron en cuánto había sido vendida, información que era confidencial y no revelé. Entonces contactaron a la Tate que, al ser una entidad pública, le informó que había sido por un monto de 65 000 euros. Y esto es importante porque le abrió el camino a otros interesados, incluso influyó en que el Board de la Tate realizara ahora recientemente una visita a la isla y quedaran encantados con lo que vieron del arte cubano.  

NH: Y esto es interesante, porque Subasta Habana que trabaja fundamentalmente con artistas cubanos patrimoniales, fallecidos, también ha ido incorporando algunos artistas contemporáneos puntualmente, aunque no es el centro de la atención de la subasta… 

LM: Sí, pero el año pasado el arte contemporáneo tuvo más fuerza. ¿Qué es lo que pasa con el arte cubano actual? Pues que al ser una subasta un evento público, no vender en ella te marca. Y lo que sucede con el arte contemporáneo, no solo cubano sino en otras partes del mundo, es que está muy mal organizada la carrera de los artistas. Muchos no dan importancia a que una obra suya en galería valga por ejemplo 10 000 y en su estudio la ofrecen en 4000. Lo cual tiene graves consecuencias. Primeramente, ninguna galería que se respete va a acercarse a un artista como ese, porque cuando una galería trabaja un mercado y tiene un prestigio es porque lo ha logrado a partir de una inversión de esfuerzo, conocimiento y dinero por años. Por tanto, no puede haber esos desniveles. Entonces, todo redunda en un sistema de educación de su propia carrera como artista. Algunos creen que porque la galería cobra un por ciento, deben incrementarle el valor a la pieza. No, la obra tiene un valor que ha de ser el mismo en la galería y en el estudio. El por ciento de la galería se cobra porque ha habido un trabajo en función de esa promoción y venta. Y el artista debe defender su lugar en el mercado.  

NH: Claro, también como el mercado de arte cubano es relativamente nuevo, muchos no saben cómo manejar de forma consecuente y eficaz esa comercialización. 

LM: En efecto, mi principal preocupación como galerista es que los artistas con los que trabajo más sistemáticamente cuiden su precio. Porque si no todo ese trabajo que llevó tiempo consolidar se pierde. 

NH: En lo que se refiere a ese doble trabajo que realiza Subasta Habana con artistas emblemáticos del arte cubano, digamos patrimoniales, así como con otros más contemporáneos, ya como parte del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, ¿cómo se analiza que, en la medida en que las ventas del arte contemporáneo se multiplican, ese patrimonio artístico actual está saliendo del país hacia colecciones en museos internacionales o entidades privadas como Bancos y Fundaciones? ¿No hay una preocupación sobre la base de la pérdida de ese patrimonio para futuras generaciones que quieran conocer o reconstruir estos años del cambio de siglo? ¿Qué pasos se están siguiendo con vistas a esta situación? 

LM: Hay una preocupación y una ocupación. En el recién finalizado Congreso de la UNEAC [2] se informó que el Ministerio de Cultura (MINCULT), un poco dando el ejemplo, de la existencia de una nueva regulación para el coleccionismo institucional en el país, que regirá cómo puede comprarse, condiciones de almacenaje, cómo ha de catalogarse y todas las responsabilidades que conlleva coleccionar. Comenzó a través del CNAP una colección institucional y se destinó un importante presupuesto de 2 millones de pesos cubanos este año para la adquisición de obras con vistas a crear una colección de arte cubano contemporáneo. Ya el CNAP está dando los primeros pasos, y en su galería es posible ver algunas de estas adquisiciones. Inicialmente, piezas de los Premios Nacionales de Artes Plásticas. Hay que seguir, es un hecho. El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) tiene un presupuesto, y ha ido comprando puntualmente obras importantes para su colección. También pasa que el arte cubano está alcanzando unas cotizaciones verdaderamente fuerte para artistas jóvenes, no ya cubanos sino del mundo, y muchas veces son inaccesibles al presupuesto del Museo. Pero los artistas también se sienten orgullosos de estar en la colección del MNBA, Carlos Garaicoa, por ejemplo, lo está de que su videoarte –que por cierto llevamos a la Feria LOOP de Barcelona y ganó el Premio Adquisición el año pasado– fuera la primera obra en video adquirida por el museo.    

También se está valorando la posibilidad de que se realicen las compras a crédito, posibilidad que puede demorar un poco de acuerdo con el valor actual del peso cubano. Por lo que puede ser más bien una posibilidad a largo plazo. Esta aprobación de un monto y estímulo financiero destinado a las instituciones culturales cubanas para la compra de obras de arte contemporáneo cubano es una inversión, es la base para una historia. Si no, luego nos costará mucho, en términos de esfuerzo y dinero, recuperar ese patrimonio. Y esa es una preocupación diaria del Consejo y de las instituciones que dirigen el país. 

NH: Y retomando, por último, el tema de la creación desde principio de los noventa de Génesis Galería de Arte,  ligada a lo que pudo ser la gestión como galería realizada con los artistas en los años ochenta por el Fondo Cubano de Bienes Culturales ¿podría decirse que es heredera? 

LM: Sí, claro desciende de la labor del Fondo Cubano de Bienes Culturales. La diferencia estriba en que la gestión del Fondo se desarrolló en un periodo de centralización empresarial que le hacía incluir tanto artesanías, ambientaciones, como artes plásticas en su labor comercial. Devino entonces el comercio de artes plásticas, que resulta ser el más complejo de estas manifestaciones en mi opinión, en una problemática que se le dio más bien poca atención. Pero Génesis Galería de Arte, que incluye Galería La Acacia, La Casona y el Taller de Serigrafía, tenía que ver con una nueva manera de enfocar el  comercio de las artes plásticas: la creación de una empresa sólida dedicada exclusivamente al arte… 

NH: Una comercializadora… 

LM: Exacto, la creación de un conglomerado de galerías comerciales que cedió el Fondo Cubano de Bienes Culturales para generar utilidades, pero a partir de un respeto que se gana a base de trabajo, de dedicación. Vender es casi un arte y no todo el mundo está preparado para eso. Y Génesis Galería de Arte se creó para eso. Ahora se le han sumado galerías y espacios también al Fondo en todo el país, pero yo sigo insistiendo en que lo importante es formar a los especialistas que luego van a trabajar ahí.  

NH: Realmente, y siempre con una visión desde fuera como puede ser la mía, sin saber las utilidades de cada una, me resulta comparativamente menos sistemática la labor que realiza por ejemplo Galería Acacia que la de Galería Habana. Dejando a un lado por supuesto los perfiles de cada una y la participación o no en ferias internacionales… 

LM: Con respecto a esto de la participación de las galerías comerciales cubanas en feria internacionales, apuntar que en realidad son bastante caras, y es un tema que se está analizando también en el Ministerio de Cultura. El caso de Galería Habana es un proyecto que funciona con una capacidad de gestión aprobada muy diferente del que tiene Génesis…o el Fondo. Léase que ellos pueden ir a una feria por año, y nosotros, a cuatro o cinco. Hay que entender por qué es importante estar en estas ferias de arte, y es que es allí donde se da una mayor visibilidad internacional, que se logra en la red sí, pero también en las ferias se hace un trabajo personalizado, que luego será seguido a través de la diaria promoción ya sea en nuestro sitio web o con boletines frecuentes que enviamos a nuestro directorio. El arte de promover arte es todo. Es en definitivas posicionarse, consolidar un trabajo en un contexto cada vez más competitivo. 



* Es Vicepresidente de la Subasta Habana y director de Galería Habana.

[1] Que se denominó Subasta de Primavera.

[2] El VII Congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) se celebró del 1ero  al  4 de abril de 2008.