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El Carnaval de Río es el acontecimiento
religioso de la raza. Pau-Brasil. Wagner sucumbe ante las Escuelas de
Samba de Botafogo. Bárbaro y nuestro. La formación étnica rica. Riqueza
vegetal. El mineral. La cocina. El vatapá, el oro y la danza. Toda la historia a Tordesillas y la historia
comercial del Brasil. El lado docto, el lado citas, el lado autores
conocidos. Conmovedor. Rui Barbosa: un sombrero de copa en Senegambia.
Todo revierte en riqueza. La riqueza de los bailes y de las frases hechas.
Negras de Jockey. Odaliscas en Catumbí. Hablar difícil. El lado docto. Fatalidad del primer blanco
llegado y dominador político de selvas vírgenes. El bachiller. No podemos
dejar de ser doctos. Doctores. País de dolores anónimos. El Imperio
fue así. Sabemos todo. Olvidemos al gavilán de penacho. Nunca exportación de poesía. La poesía
anda oculta en los bejucos maliciosos de la sabiduría. En las lianas
de la nostalgia universitaria. Pero hubo un estallido en las enseñanzas.
Los hombres que sabían todo se deformaron como globos inflados. Reventaron. La vuelta a la especialización. Filósofos
haciendo filosofía, críticos, críticas, amas de casa tratando de cocina. La poesía para los poetas. Alegría de los
que no saben y descubren. Había habido la inversión de todo, la invasión
de todo: el teatro de tesis y la lucha en el palco entre morales e inmorales.
La tesis debe ser decidida en guerra de sociólogos, de hombres de ley,
gordos y dorados como Corpus Juris. Ágil el teatro, hijo de saltimbanquis.
Ágil e ilógico. Ágil la novela, nacida de la invención. Ágil y cándida.
Como una criatura. Una sugerencia de Blaise Cendrars: “Tenéis
las locomotoras llenas, vais a partir. Un negro gira el manubrio del
desvío rotativo en que estáis. El menor descuido os hará partir en dirección
opuesta a vuestro destino”. Contra el gabinetismo, la práctica culta
de la vida. Ingenieros en vez de jurisconsultos, perdidos como chinos
en la generación de las ideas. La lengua sin arcaísmo, sin erudición.
Natural y neológica. La contribución millonaria de todos los errores.
Como hablamos. Como somos. No hay lucha en tierra de vocaciones académicas.
Hay solo uniformes. Los futuristas y los demás. Una única lucha –la lucha por el camino.
Separemos: Poesía de importación. Y Hubo un fenómeno de democratización estética
en las cinco partes sabias del mundo. Instituyérese el naturalismo.
Copiar. Cuadro de ovejas que no fueran de pura lana, no servía. La interpretación
del diccionario oral de las Escuelas de Bellas Artes quería decir reproducir
tal cual... Vino el pirograbado. Las chicas de todos los hogares se
volvieron artistas. Apareció la cámara fotográfica. Y con todas las
prerrogativas del pelo largo, de la caspa y de la misteriosa genialidad
del ojo volteada –el artista
fotógrafo. En la música, el piano invadió las salitas
desnudas, con almanaques en la pared. Todas las chicas se volvieron
pianistas. Surgió la pianola y el piano de cola... La pianola. Y la
ironía eslava compuso para la pianola. Stravinsky. La estatuaria se quedó atrás. Las procesiones
salieron nuevecitas de las fábricas. Sólo no se inventó una máquina de hacer
versos; ya había el poeta parnasiano. Entonces la revolución indicó que el arte
se volvía hacia las élites. Y las élites comenzaron deshaciendo. Dos
fases: 1era, la deformación a través del impresionismo, la fragmentación,
el caos voluntario. De Cézanne a Mallarmé, Rondin y Debussy hasta ahora.
2da, el lirismo, la presentación en el templo, los materiales, la inocencia
constructiva. El Brasil oportunista. El Brasil docto.
Y la coincidencia de la primera construcción brasileña en el brasileña
en el movimiento de reconstrucción general. Poesía Pau-Brasil. Como la época es milagrosa, las leyes nacieron
de la propia rotación dinámica de los factores destructivos. La síntesis. El trabajo contra el detalle naturalista
–por la síntesis, contra la morbidez romántica– por el equilibrio geómetra
y por el acabado técnico; contra la copia, por la invención y por la
sorpresa. Una nueva perspectiva: La otra, la de Paolo Ucello, creó el naturalismo
de apogeo. Era una ilusión óptica. Los objetos distantes no disminuían.
Era una ley de apariencia. Entonces, el momento es de reacción a la
apariencia. Reacción a la copia. Sustituir la perspectiva
visual y naturalista por una perspectiva
de otro orden: sentimental, intelectual, irónica, ingenua. Una
nueva escala. La otra, la del mundo proporcionado y catalogado
con letras en los libros y niños al cuello. El anuncio produciendo letras
mayores que torreones. Y las nuevas formas de la industria, del transporte,
de la aviación. Postes. Gasómetros. Rieles. Laboratorios y talleres
técnicos. Voces y tics de alambres y ondas y fulguraciones. Estrellas
familiarizadas con negativos fotográficos. El correspondiente de la
sorpresa física en el arte. La reacción contra el asunto invasor, ajeno
a la finalidad. La obra teatral de tesis era un arreglo monstruoso.
La novela de ideas, una mezcolanza. El cuadro histórico, una aberración.
La escultura elocuente, un pavor sin sentido. Nuestra época anuncia la vuelta al sentido
puro. Un cuadro son líneas y colores. La estatuaria
son volúmenes bajo la luz. La poesía Pau-Brasil es un comedor dominguero,
con pajaritos cantando en la selva reducida de las jaulas, un sujeto
flaco componiendo un vals para flauta y Ninguna fórmula para la contemporánea expresión
del mundo. Ver con ojos libres. Tenemos la base doble y presente –la selva
y la escuela. La raza crédula y dualista y la geometría, el álgebra
y la química inmediatamente después de la mamadera y del té de yerbabuena.
Una mezcla de “duermete mi niño, duérmete ya-ya, si no viene el cuco
que te comerá” y de ecuaciones. Una visión que bata los cilindros de los
molinos, en las turbinas eléctricas, en las fábricas productoras, en
las cuestiones bursátiles, sin perder de vista el Museo Nacional. Pau-Brasil. Obuses de elevadores, cubos de rascacielos
y la resarcida pereza solar. La oración. El carnaval. La energía amorosa.
La hospitalidad un poco sensual, amorosa. La nostalgia de los hierve-hierbas y los campos de aviación militar. Pau-Brasil. El trabajo de la generación futurista fue
ciclópeo. Ajustar el reloj imperio de la literatura nacional. Realizada esta etapa el problema es otro.
Ser regional y puro en su época. El estado de inocencia sustituyendo al
estado de gracia que puede ser una actitud del espíritu. El contrapeso de la originalidad nativa
para utilizar la adhesión académica. La reacción contra todas las indigestiones
de sabiduría. Lo mejor de nuestra tradición lírica. Lo mejor de nuestra
demostración moderna. No más brasileños de nuestra época. Lo
necesario de química, de mecánica, de economía, de balística. Todo digerido.
Sin mitin cultural. Prácticos. Experimentales. Poetas. Sin reminiscencias
librescas. Sin comparaciones de apoyo. Sin investigación etimológica.
Sin ontología. Bárbaros, crédulos, pintorescos y tiernos.
Lecotores de diarios. Pau-Brasil. La selva y la escuela. El Museo Nacional.
La cocina, el mineral y la danza. La vegetación. Pau- Brasil.
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