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Carolina
Lara B., Mercurio, Martes
13 de Enero de 2009
De la generación de los 90 son los artistas chilenos que van a
Pese a
que varios son autores situados incluso en el circuito latinoamericano,
no ha sido fácil financiar el viaje. La bienal es una de las más relevantes
del continente, pero también la de menos recursos, asegura Hamilton, quien
ya estuvo en 2003, y que autofinanciará esta vez la producción y transporte
de su propuesta, y pagará pasajes y hotel a través de Fondart. El evento
contará con más de 200 creadores de 44 países. Hamilton es invitado especialmente
por los curadores. Entre ellos, Margarita Sánchez señala que la selección
se ha realizado dentro de la temática “Integración y resistencia en la
era global”. El artista
llegó a un acuerdo para hacer una nueva versión de la instalación Baldes
(2005), con 30 baldes para cemento transformados en cajas de luz que proyectan
imágenes del nuevo barrio financiero de Santiago (El Golf). El autor apunta
así a “las relaciones entre economía global y trabajo manual, arquitectura
como poder y espectáculo, desigualdad y explotación”. Dentro
del envío oficial, los artistas viajan apoyados por DIRAC (Dirección de
Asuntos Culturales de Pese a
que Aravena tuvo que apelar para que su proyecto fuera reconsiderado por
el Fondo, llega hasta la bienal con Fear
/ Miedo, una video-instalación que vuelve a conceptos sobre origen
y migración, recurriendo a la figura del miedo “de un pueblo que atraviesa
la experiencia de la guerra, el miedo que produce la tiranía de una dictadura,
el exilio, las catástrofes y la pérdida”, dice la creadora descendiente
palestina. Mario Navarro
presentará el video Los sueños de Stafford Beer, sobre el inglés padre de la cibernética
y mentor de Cybersyn, “un sistema innovador de gestión de la información
que se desarrolló en Chile bajo el gobierno de Salvador Allende”, truncado
por el golpe militar. El artista viene hace un rato trabajando con este
episodio, confrontando utopía modernista y realidad local. Max Corvalán
resituará en una instalación la figura de una momia nortina intervenida
por textos de neón, problematizando las contradicciones de la sociedad
del espectáculo: “La contemporaneidad desde los dispositivos publicitarios
y la tradición desde lo antropológico, con el cuerpo como un cadáver,
el hallazgo de una cultura o parte de una historia”. Bernardo
Oyarzún es el que ha vivido un “verdadero drama”: “Armé un proyecto específico
(Sentimiento de culpa) que ha tenido muchas modificaciones, principalmente
porque no obtuve ningún financiamiento para la producción, sólo de A Cosmética (con fotografías presentadas en Galería Afa, donde resemantiza su propio cuerpo y su condición de descendiente indígena en la figura de un modelo publicitario) se une la obra en proceso “Documental”, todo un proyecto de foto-performance donde aborda con ironía el tema de la identidad.
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