![]() |
|
Las obras de Berta Kolteniuk en
los últimos años han abundado en la percepción y la unidad entre la mirada
y la sensibilidad. Son obras extremadamente simples y por ello
penetran en nuestro ser sin filtro alguno. No requieren mayor explicación
y conducen de manera inmediata a la experiencia estética, a la impresión
del color y la forma sobre nosotros. Partiendo de las experiencias
del espacio y del color, Kolteniuk crea en el intérprete de su obra, un
orden cercano a la naturaleza, donde el color se enlaza con formas sutiles
que no son símbolos y pueden asimilarse como signos de la presencia de
elementos reales. Estos elementos son punto de partida y de llegada de
la experiencia plástica total del mundo, de ahí ese sentimiento de unidad
espiritual que caracteriza a su trabajo artístico. Las pinturas de Kolteniuk
son parte del mundo, no lo están representando, ni están en lugar de él. Las vibraciones lumínicas de su
presencia resultan tan pugnantes y atractivas como el azul del cielo o
el de la superficie marina. La ventaja que nos ofrecen sobre la experiencia
del mundo es que están contenidas en soportes que podemos observar a voluntad
en cualquier momento. Descansan sobre la tela, inmutables y perennes. José Manuel Springer Tomado de www.arteven.org
|
|||||||