Alberto Perez Dujaric- Banqueta Niple

Alejandro Sotolongo - Lámpara Vinobien

Carlos Labori - Lámpara Knigth

Dayman Pedrero - Lámpara H2O

Jorge barrera Noslen H.P - Vajilla Chocolate

Jorge Barrera y equipo - Domisí

Luis Ramírez - Tumbona Lam

Madely Raudel - Monsieur Pepino

Michel Lugo - Mesa Huracán

Maikel  Sánchez - BikeLam


Elogios para una exposición ausente

LUCILA FERNÁNDEZ URIARTE

En el marco del V Salón de Arte Cubano Contemporáneo se presentó en la galería de la Biblioteca  Rubén Martínez Villena de la Plaza de Armas, la exposición Crea en Cuba con una muestra de objetos de diseño industrial –sobre todo asientos y luminarias– realizados por jóvenes profesionales graduados del Instituto Superior de Diseño. [1] Cuando me dispongo a realizar esta reseña, ya la exposición ha sido clausurada, solamente duró del 20 de noviembre al 22 de diciembre de 2008 ¡Una verdadera pena! ya que realmente los eventos que podamos recordar existen entre nosotros diseñadores industriales, son escasos y además porque dicha muestra estuvo cargada de relevantes significados.

Fui profesora en el ISDI de todos los creadores que exponían, y me dio gran satisfacción ver ya su madurez profesional. Igualmente me impresionó positivamente encontrar la presencia clara de diseño, junto a una gran inventiva y hasta cierta desinhibición o desparpajo, típico de nuestra manera de ser.

Otra cualidad notable de esta exposición fue que hablaba en un lenguaje propio del siglo XXI, en el que  proliferaba la diversidad en el decir, el carácter de lo reciclable y el regodeo en la exploración de los materiales inusitados, en este caso no los que brinda la alta tecnología, sino los disponibles y a la mano. Actualidad que se  manifiesta  también en otras zonas  de nuestra  cultura, como si el vivir en el mundo fuera  para nosotros una necesidad impostergable.

 Imagino que muchos no pudieron ver la exposición, por lo que  me detendré en  la descripción de su contenido. [2] Se mostraron  quince  piezas entre luminarias y asientos. Formando parte de ellas podíamos encontrar: la banqueta Niple que resaltaba en cuanto a modularidad y flexibilidad funcional, además de lo novedoso en la utilización  de los materiales; la lámpara Vinobien, de belleza clásica, increíblemente realizada con  materiales pobres reciclados (una botella y recortes de madera); la lámpara H2O de acertada formalidad, a pesar de los materiales propios de una instalación hidráulica (incluido un cubo como pantalla); la mesa y asientos Domisí, diseñada para  el  popular juego, con excelentes valores funcionales, notable economía de espacio y sentido del   humor.

Por otra parte, la sombrilla y la bicicleta (objets trouvés de la estética de las vanguardias)   reaparecen convertidos en lámpara y asiento en las obras Umbral y Resistance; mientras que  la tumbona Lam,  retoma los principios compositivos alusivos al pintor,  con  absoluto predominio de lo funcional y estructural;  la bicicleta otra vez, pero como fragmento recuperado se   convirtió en Bikelam, una  excelente lámpara rodante.

Por otro lado vuelve el reciclado. En tan solo dos piezas de zinc galvanizado y cristal se resuelve la mesa Huracán, de extrema simplicidad y originalidad. También la relación emocional con los objetos, propia del diseño contemporáneo, estuvo bien manejada en el diseño de la vajilla Chocolate, la lámpara Ojo y en los muebles infantiles Trébol de acertada estética Pop y postmoderno, aspecto manejado también en la conceptualización de la lámpara Monsieur Pepino, realizada con envases y tapas plásticas recicladas, pero sorprendente por su delicada belleza.

La síntesis y el lenguaje minimalista tan propios del diseño contemporáneo podían ser encontrados  en casi todos los objetos comentados, pero resaltaban como interés central en  la butaca Adán y la lámpara Knight.

Al presentarse la exposición en marco del Salón, para algunos esto fue motivo de polémica sobre si el diseño es arte o no. Disyuntiva en verdad superada desde mediado del siglo pasado en que el Diseño arribó a su madurez e independencia profesional, pero también superada en cuanto a esa  dogmática visión que les niega cualquier relación. Bienvenido sea que el Diseño se considere Arte siempre que no deje de ser buen diseño. Esta exposición fue muestra de ello.

No solamente se evidenció un divertido manejo de los códigos actuales de diseño, sino que además su intención se inscribió dentro de las constantes del siglo pasado, es decir del diseño moderno. A todo lo largo del siglo XX se dieron ejemplos de diseño de tesis, en los que de manera experimental y expositiva, se hablaba de un “deber ser” posible del diseño, y lo que importaba no era su producción inmediata sino mostrar la necesaria innovación por encima de todo.

A Crea en Cuba podríamos catalogarla de una exposición de tesis. Tal vez no haya sido esa la intención, pero sí el resultado. El tema centrado en asientos y luminarias, fue recurrentemente utilizado durante todo el siglo pasado para explicitar en ellos nuevas intenciones y conceptos. Y es que ambos objetos son lo suficientemente complejos como para evidenciar nuevos conceptos de diseño, y a la vez tan simples como para permitir experimentar e innovar de manera fácil y espontánea. Los prototipos presentados fueron llevados a cabo por los propios diseñadores, posibilidad esta que de ser otra temática seguramente hubiera sido imposible de realizar. Por eso las novedosas tesis sobre función, formas, materiales, relación entre usuario-objeto y muchas otras podían leerse con facilidad en todas  las obras expuestas.

Desde los años veinte del pasado siglo, la creación de una estética de la vida cotidiana ha sido una intención constante en el quehacer del diseño, dos ejemplos bien conocidos podrían ser la obra de la Bauhaus y la del  llamado Diseño  Escandinavo. También en Cuba la obra de pioneros del diseño  como María Victoria Caignet y Gonzalo Córdoba, o las intenciones de las instituciones para la enseñanza  del  Diseño Industrial creados por Iván Espín, la tuvieron en cuenta. En esta búsqueda, el diseño se convierte en mediador de las tecnologías y formalidades, invitando al hombre a incorporarlas a su entorno más inmediato, realizando una insustituible labor de crecimiento espiritual y de desarrollo de la cultura material. Intención esta que resume uno de los rasgos utópicos  propios de la modernidad, presente en la conocida frase “arte y vida son la misma cosa”, y una de las razones imprescindibles de ser del diseño. De aquí otro de los valores aportados por la exposición: ser el inicio de una nueva propuesta de cotidianidad, arraigada tanto en lo actual como en la tradición del diseño, al igual que en nuestras costumbres y formas de vida.

Al terminar estas breves notas, vuelvo a rememorar los sentimientos que dicha exposición me produjo. Junto a la felicidad, por las cualidades que encontré en ella, siento una gran nostalgia, al considerar qué hubiera sido si los esfuerzos realizados desde el diseño en diferentes obras y por diversas personalidades e instituciones hubieran tenido eco en nuestra industria, sociedad y economía. Pienso que ejemplos como estos se hubiesen multiplicado y no estarían en una exposición, sino en los espacios de vida de cada quien. Paradoja trágica que a tanta inteligencia fomentada  luego no se le haya dado, y aún no se le dé cabida.

Ciudad de La Habana, enero 2009.


[1] La exposición fue el resultado de la iniciativa de la Fundación Caguayo conjuntamente con   el Centro de Artes Visuales y Diseño y  DEKUBA, instituciones que convocaron a los profesionales y estudiantes de diseño a presentar sus obras. El jurado de admisión estuvo integrado por: Stephen Bayley (Londres, crítico de  arte y diseño), Birgit Lohmann (Italia, Designboom.), Gonzalo Córdoba (Premio Nacional de Diseño, 2003) y Pedro Contreras, especialista del Centro de Artes Visuales.

[2] Los autores de las obras expuestas fueron: Alberto J. Pérez, Alejandro Sotolongo, Carlos M. Laborí,  Dayman Pedrero, Jorge Barrera, Noslen HP, J. Manuel Manero, Luís Ramírez, Maikel Sánchez, Michel Lugo, Miguel Díaz, Miguel Garcés, Raudel Hernández, Madel Fuentes, Reinier Boulart, Eduardo Hernández, Ángel Luís Sánchez, Reiner López y Rebeca Valdés.