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| Sala de exposición del Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia |
La aparición
de los museos universitarios en Colombia, se remonta
a principios del siglo XX, asociados a la creación del
primer museo del país y uno de los más antiguos de América:
el Museo Nacional. La creación del Museo Nacional de Colombia,
en el año de 1823, corresponde al desarrollo de Esta búsqueda de colecciones, se inició gracias
a la orden del presidente de Así fue como el Barón Alexander von
Humboldt, Francisco Arago y Jean-Baptiste
Boussingault fueron comisionados para crear una división
de química; François-Désiré Roulin, para fisiología
y anatomía; Justin-Marie Goudot, en zoología, y James
Bourdon, específicamente para dedicarse a la creación
del futuro Museo Nacional. A partir de estas colecciones y numerosos objetos
reunidos de diferentes características, se decide, además,
la formación de algunos museos especializados vinculados
a De esta forma, en 1903 se organiza el Museo
de En 1905, el Herbario de la colección botánica
proveniente de Luego, a partir de las colecciones de arqueología
y etnografía indígena también del Museo Nacional, se
creó en 1939, el Museo Arqueológico y Etnográfico del
Ministerio de Educación. En 1942, fue conformado el Museo geológico en
Los fondos coloniales pasados al Museo de En 1948, cuando el Museo Nacional de Colombia
se instaura en el antiguo panóptico, su sede definitiva,
de todas las colecciones que se cedieron inicialmente,
sólo las colecciones de bellas artes, de arqueología
y etnografía volvieron a formar parte de sus fondos.
Es así que de estos museos solo sobrevivió el Museo
de Bellas Artes de Más adelante, con la creación de otras universidades,
aparece el Museo del Mar de Alrededor de esta época, se crea el Museo de
Ciencias Naturales de Estas colecciones
científicas y artísticas en el ámbito universitario,
inicialmente se constituían como apoyo en la labor de
educación, como muestras y colecciones didácticas dentro
de cada facultad. Sin embargo, a pesar de que estos
fondos han ido perdiendo su utilidad como instrumentos
didácticos, en su trayectoria histórica, se han ido
adaptando a las necesidades de su público y a las nuevas
tendencias en la educación, que ha permitido se mantengan
y en los últimos treinta años, contribuyan a la socialización
del pensamiento científico y artístico. Ahora bien,
al pertenecer a instituciones de educación, dentro de
un ámbito de autoridad intelectual, en una estructura
fija y objeto de exámenes rigurosos, estos museos generalmente
no cuentan con un lugar adecuado para su establecimiento,
carecen de estructura administrativa y no poseen presupuesto
necesario para su mantenimiento. En cuanto a
las estructuras continentes de los museos universitarios,
generalmente corresponden a edificios antiguos, con
inadecuada infraestructura, con salones de dimensiones
reducidas y poco espacio para oficinas o almacenes.
La museografía suele ser anticuada, con sistemas de
iluminación y exposición obsoletos y poca información
de apoyo. Los espacios para almacenes o depósitos, habitualmente
tienen características precarias, se encuentran mal
equipados, ubicados en pisos bajos o subterráneos y
continuos problemas ambientales. Sin embargo,
hay casos en que se ha contado con presupuesto para
remodelar los espacios arquitectónicos, como en el Museo
del Mar, que cuenta con un circuito de recorrido por
varias salas, donde se montaron unas vitrinas de gran
formato. También por ejemplo, el Museo de Artes de Por otro lado,
los museos al ubicarse en los campus
universitarios, cuentan con la cercanía de bibliotecas,
librerías, auditorios, aulas, laboratorios, que facilitan
las actividades relacionadas con su funcionamiento:
investigación, exposiciones temporales, seminarios y
talleres. Los museos
en su contexto urbano, en el edificio que se ubica,
con los espacios circundantes y en algunos casos con
esculturas y obras expuestas en los campus universitarios, también contribuyen a la educación sutil de
sus transeúntes y ejercen una influencia en los estudiantes
que puede determinar su relación futura con estas instituciones.
En cuanto a
las colecciones que estos museos albergan, generalmente
se componen de objetos relacionados con las disciplinas
asociadas a las actividades universitarias, como bellas
artes, biología, geología, arqueología y etnografía.
Son colecciones de gran importancia documental e histórica,
ya que son de considerable antigüedad, provienen de
investigaciones científicas y en ocasiones son vestigios
únicos dentro de su naturaleza. A veces, estas colecciones
se convierten en emblemas de algunas disciplinas, de
las facultades, de sus universidades y hasta de los
propios estudiantes. Con el paso
del tiempo y la falta de presupuesto e inadecuada administración,
algunas de estas colecciones se han destruido por el
descuido, accidentes y mala gestión. También, han sido
desarticuladas, fraccionadas, cedidas a otras instituciones
y en otros casos lamentables, robadas. Por la falta
de espacio expositivo, gran parte de los fondos de estos
museos se encuentran en reserva en almacenes y salones
inadecuados, con materiales e infraestructura precaria
para su conservación. Lo que constituye un mayor riesgo
de daño y pérdida para las colecciones. En cuanto a
la documentación, estas colecciones generalmente cuentan
sólo con un listado de inventario sin mayor información.
Algunos estudios dentro de asignaturas o tesis de grado
de estudiantes, han contribuido en parte a la investigación
de estos fondos, sin embargo se desconoce, en gran medida,
el patrimonio que estos museos conservan. El público
que visita estos museos es diverso. Dentro del ámbito
cultural encontramos alumnos de nivel de básica primaria,
básica secundaria, la media vocacional, profesional,
visitantes esporádicos y grupos de la tercera edad.
Pero generalmente estos museos son desconocidos para
personas ajenas a la universidad. Estos museos
como antes mencioné, tienen la responsabilidad de iniciar
al público joven en la visita y consumo de museos en
el futuro para que consideren la cultura como una actividad
recreativa. Por esta razón, en teoría, estos museos
deberían erigirse como instituciones modernas, activas
y vigentes en su labor de formación. En cuanto a
la configuración administrativa y de gestión de estos
museos, se puede decir que no cuentan con políticas
culturales claras para su funcionamiento. Como no son
organismos autónomos, deben realizar todas sus actividades
de acuerdo al lineamiento y programa general de la universidad.
Además, suelen ser un apartado olvidado y con poca importancia
dentro de una facultad, dado que gastan más recursos
de los que producen. A esta situación
adversa se suma, que en el caso de De todas formas,
el poco presupuesto que se les destina no alcanza para
el mantenimiento que demandan, el pago del personal
que requieren, los materiales que necesitan y los imprevistos
que se presentan. Algunos alumnos
trabajan como voluntarios esporádicamente, realizando
pasantías y trabajos temporales. Pero en realidad, estos
museos necesitan asistencia continua tanto en el campo
de conformación, como de mantenimiento y, sobre todo,
en restauración y conservación preventiva. Por las características
de estos museos y su estado de precariedad, generalmente
no alcanzan a reunir los requisitos básicos para obtener
con facilidad subvenciones como otros museos. En ciertos
casos, las propuestas de clausurarlos suelen ser más
prácticas que invertir en ellos. Dentro de los
procesos de recepción de la museología moderna en el
conjunto de museos de Desde el ámbito
universitario se han escrito documentos como Montaje y exposiciones. Manual de museología / museografía,
[4]
escrito por profesoras de También el
Museo de El Museo de
Historia Natural de la universidad nacional, además
de desarrollar una intensa labor científica con respecto
al estudio y conservación de sus colecciones biológicas,
ha realizado una publicación en el área de la conservación:
Cuidado, manejo y conservación de colecciones
biológicas.
[5]
Dentro de la
academia se ha ido evidenciando la importancia de la
museología en la incorporación de programas y cursos
dentro de sus facultades. Sumado a las
dificultades habituales, los museos universitarios enfrentan
una problemática que ha requerido plantear soluciones
de diverso orden y van desde la negociación con la rectoría
de las universidades, a la instancia oficial como el
Ministerio de Cultura para la construcción de una política
museológica universitaria y el desarrollo de planes
y programas destinados a la modernización y apoyo de
la gestión de estos museos. Después de
evidenciar un diagnóstico general de la situación actual
de los museos universitarios, podría pensarse en una
serie de propuestas para su estudio, mejora y actualización.
Para empezar,
los museos universitarios deben dejar de actuar independientemente.
Por esta razón se deben crear asociaciones y redes de
apoyo, cuya función sea la gestión de los diversos equipamientos
requeridos y la difusión y coordinación de proyectos.
En estos espacios
de asociación, se deberían debatir asuntos de interés
mutuo y ponerlos en conocimiento de las autoridades
pertinentes para su solución. Además, diseñar estrategias
conjuntas de planes de desarrollo y gestión de recursos
para la administración específica de cada uno de los
museos. También se
deben establecer metodologías, criterios y estándares
de gestión museal como el estudio de colecciones, documentación,
conservación y mantenimiento, entre otras, que permitan
la proyección de sus fondos. Definir, igualmente, los
objetivos, la misión y visión de cada museo, centrados
en la utilización de las colecciones. Elaborar un plan
claro de manejo, para que facilite la obtención de la
financiación necesaria. Asimismo, diseñar
estrategias conjuntas de comunicación, divulgación y
formación de públicos. Organizar jornadas de formación
profesional para el personal que labora en estos museos.
En definitivas, buscar soluciones alternativas en materia
de personal para educación, divulgación, búsqueda de
medios y fuentes de ingreso. * Publicado en Revista de Museología, No 40,
Asociación Española de Museólogos, Madrid,
2008, pp. 135-140. * * Master en Museología (Universidad de Valladolid). Miembro
del equipo de Conservación del Instituto Colombiano
de Antropología e Historia (ICANH) en el Museo Nacional
de Colombia y Parques Arqueológicos Nacionales.
[1]
Tomado de http://www.museonacional.gov.co
[2]
Tomado de http://www.epigrafe.com
[3]
Tomado de http://www.lasalle.edu.co/frames/fmuseo.htm
[4]
, María Claudia Romero
/ María Elena Bernal: Montaje
y exposiciones. Manual de museología / museografía.
Bogotá D.C., Colombia. 1992
[5]
Yaneth Simmons / John
E. Muñoz-Saba:
Cuidado, manejo y conservación de colecciones biológicas.
Bogotá D.C., Colombia. 2005.
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