Una mirada a los Museos Universitarios en Colombia*

NORMA JULIANA JIMÉNEZ PAVA*


Sala de exposición del Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia

 

La aparición de los museos universitarios en Colombia, se remonta a principios del siglo XX, asociados a la creación del primer museo del país y uno de los más antiguos de América: el Museo Nacional. 

La creación del Museo Nacional de Colombia, en el año de 1823, corresponde al desarrollo de la República, en búsqueda de la protección de todas aquellas colecciones y bienes representativos, de carácter artístico y científico que se lograron reunir hasta ese momento.  

Esta búsqueda de colecciones, se inició gracias a la orden del presidente de la República en ese momento, el libertador Simón Bolívar, a Francisco Antonio Zea, quien en 1822 fue comisionado para viajar a Europa y reunir un grupo científico, con el fin de fundar “un establecimiento consagrado al estudio de la naturaleza, al adelanto de la agricultura, las artes y el comercio como fuentes de progreso”. [1]  

Así fue como el Barón Alexander von Humboldt, Francisco Arago y Jean-Baptiste Boussingault fueron comisionados para crear una división de química; François-Désiré Roulin, para fisiología y anatomía; Justin-Marie Goudot, en zoología, y James Bourdon, específicamente para dedicarse a la creación del futuro Museo Nacional. 

A partir de estas colecciones y numerosos objetos reunidos de diferentes características, se decide, además, la formación de algunos museos especializados vinculados a la Universidad Nacional de los estados unidos de Colombia en ese momento en proceso de creación, a partir de la idea del General Francisco de Paula Santander, Vicepresidente de la república, que inició su formación alrededor de 1826, pero solo hasta 1868 abrió las puertas a sus estudiantes. 

De esta forma, en 1903 se organiza el Museo de la Escuela de Bellas Artes en la Universidad Nacional, con una colección de obras artísticas y bienes culturales del periodo de la conquista y colonial.  

En 1905, el Herbario de la colección botánica proveniente de la Real Expedición Botánica de José Celestino Mutis, y en 1935, las colecciones de zoología, pasaron a la Facultad de Medicina y Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, para conformar el Museo de Ciencias Naturales (actual Museo de Historia Natural del Instituto de Ciencias Naturales). 

Luego, a partir de las colecciones de arqueología y etnografía indígena también del Museo Nacional, se creó en 1939, el Museo Arqueológico y Etnográfico del Ministerio de Educación.  

En 1942, fue conformado el Museo geológico en la Facultad de Matemáticas e Ingeniería de la Universidad Nacional, con las colecciones de geología, mineralogía y paleontología (actual Museo Geológico Nacional José Royo y Gómez, de Ingeominas). 

Los fondos coloniales pasados al Museo de la Escuela de Bellas Artes, a mediados de 1942, fueron destinados a constituir la base de la colección del Museo de Arte Colonial, instalado en unas aulas de la misma Universidad. 

En 1948, cuando el Museo Nacional de Colombia se instaura en el antiguo panóptico, su sede definitiva, de todas las colecciones que se cedieron inicialmente, sólo las colecciones de bellas artes, de arqueología y etnografía volvieron a formar parte de sus fondos. Es así que de estos museos solo sobrevivió el Museo de Bellas Artes de la Universidad Nacional, con base en una colección artística traída desde Europa: un conjunto de esculturas en yeso, copias de grandes obras clásicas del arte.  

Más adelante, con la creación de otras universidades, aparece el Museo del Mar de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, creado en 1954. [2] Esta universidad entre los años de 1960 y 1970, dado su desarrollo en el ámbito académico, funda este museo con el producto de adquisiciones de especimenes y varias investigaciones de los recursos naturales pertenecientes a los mares de Colombia. Tan es así que esta colección llega a atesorar 14.000 ejemplares y convierte al museo como uno de los más completos en su género en Latinoamérica.  

Alrededor de esta época, se crea el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de la Salle, fundada en 1964. [3] Este museo, que reúne una importante colección científica iniciada por los estudios de los Hermanos De La Salle llegados al país desde Francia a principios del siglo XX, se compone de una colección de fósiles, insectos y especimenes de la fauna colombiana.  

Estas colecciones científicas y artísticas en el ámbito universitario, inicialmente se constituían como apoyo en la labor de educación, como muestras y colecciones didácticas dentro de cada facultad. Sin embargo, a pesar de que estos fondos han ido perdiendo su utilidad como instrumentos didácticos, en su trayectoria histórica, se han ido adaptando a las necesidades de su público y a las nuevas tendencias en la educación, que ha permitido se mantengan y en los últimos treinta años, contribuyan a la socialización del pensamiento científico y artístico.  

Ahora bien, al pertenecer a instituciones de educación, dentro de un ámbito de autoridad intelectual, en una estructura fija y objeto de exámenes rigurosos, estos museos generalmente no cuentan con un lugar adecuado para su establecimiento, carecen de estructura administrativa y no poseen presupuesto necesario para su mantenimiento.  

En cuanto a las estructuras continentes de los museos universitarios, generalmente corresponden a edificios antiguos, con inadecuada infraestructura, con salones de dimensiones reducidas y poco espacio para oficinas o almacenes. La museografía suele ser anticuada, con sistemas de iluminación y exposición obsoletos y poca información de apoyo. Los espacios para almacenes o depósitos, habitualmente tienen características precarias, se encuentran mal equipados, ubicados en pisos bajos o subterráneos y continuos problemas ambientales. 

Sin embargo, hay casos en que se ha contado con presupuesto para remodelar los espacios arquitectónicos, como en el Museo del Mar, que cuenta con un circuito de recorrido por varias salas, donde se montaron unas vitrinas de gran formato. También por ejemplo, el Museo de Artes de la Universidad Nacional, que cuenta con una edificación amplia para sus salas de exposición, las cuales se encuentran adaptadas para presentar paredes descubiertas, sin ventanas, puertas o elementos que interrumpan el espacio expositivo, con salas adecuadas para las exposiciones temporales y el desarrollo de talleres. 

Por otro lado, los museos al ubicarse en los campus universitarios, cuentan con la cercanía de bibliotecas, librerías, auditorios, aulas, laboratorios, que facilitan las actividades relacionadas con su funcionamiento: investigación, exposiciones temporales, seminarios y talleres. 

Los museos en su contexto urbano, en el edificio que se ubica, con los espacios circundantes y en algunos casos con esculturas y obras expuestas en los campus universitarios, también contribuyen a la educación sutil de sus transeúntes y ejercen una influencia en los estudiantes que puede determinar su relación futura con estas instituciones.  

En cuanto a las colecciones que estos museos albergan, generalmente se componen de objetos relacionados con las disciplinas asociadas a las actividades universitarias, como bellas artes, biología, geología, arqueología y etnografía. Son colecciones de gran importancia documental e histórica, ya que son de considerable antigüedad, provienen de investigaciones científicas y en ocasiones son vestigios únicos dentro de su naturaleza. A veces, estas colecciones se convierten en emblemas de algunas disciplinas, de las facultades, de sus universidades y hasta de los propios estudiantes. 

Con el paso del tiempo y la falta de presupuesto e inadecuada administración, algunas de estas colecciones se han destruido por el descuido, accidentes y mala gestión. También, han sido desarticuladas, fraccionadas, cedidas a otras instituciones y en otros casos lamentables, robadas. 

Por la falta de espacio expositivo, gran parte de los fondos de estos museos se encuentran en reserva en almacenes y salones inadecuados, con materiales e infraestructura precaria para su conservación. Lo que constituye un mayor riesgo de daño y pérdida para las colecciones.  

En cuanto a la documentación, estas colecciones generalmente cuentan sólo con un listado de inventario sin mayor información. Algunos estudios dentro de asignaturas o tesis de grado de estudiantes, han contribuido en parte a la investigación de estos fondos, sin embargo se desconoce, en gran medida, el patrimonio que estos museos conservan. 

El público que visita estos museos es diverso. Dentro del ámbito cultural encontramos alumnos de nivel de básica primaria, básica secundaria, la media vocacional, profesional, visitantes esporádicos y grupos de la tercera edad. Pero generalmente estos museos son desconocidos para personas ajenas a la universidad. 

Estos museos como antes mencioné, tienen la responsabilidad de iniciar al público joven en la visita y consumo de museos en el futuro para que consideren la cultura como una actividad recreativa. Por esta razón, en teoría, estos museos deberían erigirse como instituciones modernas, activas y vigentes en su labor de formación. 

En cuanto a la configuración administrativa y de gestión de estos museos, se puede decir que no cuentan con políticas culturales claras para su funcionamiento. Como no son organismos autónomos, deben realizar todas sus actividades de acuerdo al lineamiento y programa general de la universidad. Además, suelen ser un apartado olvidado y con poca importancia dentro de una facultad, dado que gastan más recursos de los que producen.  

A esta situación adversa se suma, que en el caso de la Universidad Nacional, se estableció la exclusión de los museos de las estructuras administrativas. En este sentido, aunque en la práctica siguen existiendo y funcionando dentro de la universidad, el margen de negociación de las actividades propias de cada uno de estos museos se ha reducido considerablemente.   

De todas formas, el poco presupuesto que se les destina no alcanza para el mantenimiento que demandan, el pago del personal que requieren, los materiales que necesitan y los imprevistos que se presentan.  

Algunos alumnos trabajan como voluntarios esporádicamente, realizando pasantías y trabajos temporales. Pero en realidad, estos museos necesitan asistencia continua tanto en el campo de conformación, como de mantenimiento y, sobre todo, en restauración y conservación preventiva. 

Por las características de estos museos y su estado de precariedad, generalmente no alcanzan a reunir los requisitos básicos para obtener con facilidad subvenciones como otros museos. En ciertos casos, las propuestas de clausurarlos suelen ser más prácticas que invertir en ellos. 

Dentro de los procesos de recepción de la museología moderna en el conjunto de museos de la Universidad Nacional, encontramos varios ejemplos de contribución en temas de educación, divulgación y museología. Es así como el Museo de Arte, en la construcción de referentes tanto teóricos como prácticos en relación con los procesos de educación artística, ha diseñado programas que han contribuido en la formación artística de niños y niñas de los colegios bogotanos y de otras regiones. 

Desde el ámbito universitario se han escrito documentos como Montaje y exposiciones. Manual de museología / museografía, [4] escrito por profesoras de la Escuela de Artes Plásticas y del Instituto de Investigaciones Estéticas, a partir de las conclusiones y reflexiones de su trabajo museológico emprendido en el Museo de Arte, y como labor de difusión de referentes museológicos a nivel nacional. 

También el Museo de la Ciencia y el Juego de esta misma universidad, a lo largo de los últimos diez años, ha organizado coloquios y talleres sobre los museos interactivos, el desarrollo y puesta en escena de pequeños museos, la educación activa de la ciencia, la comunicación, el diseño, así como la gestión y administración en museos.  

El Museo de Historia Natural de la universidad nacional, además de desarrollar una intensa labor científica con respecto al estudio y conservación de sus colecciones biológicas, ha realizado una publicación en el área de la conservación: Cuidado, manejo y conservación de colecciones biológicas. [5]     

Dentro de la academia se ha ido evidenciando la importancia de la museología en la incorporación de programas y cursos dentro de sus facultades. La Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana ha estado desarrollando un diplomado en museología. Por su parte, la Universidad Externado de Colombia abrió en 2007 un programa de pregrado en museología, y la Universidad Nacional, un programa de Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio. 

Sumado a las dificultades habituales, los museos universitarios enfrentan una problemática que ha requerido plantear soluciones de diverso orden y van desde la negociación con la rectoría de las universidades, a la instancia oficial como el Ministerio de Cultura para la construcción de una política museológica universitaria y el desarrollo de planes y programas destinados a la modernización y apoyo de la gestión de estos museos.  

Después de evidenciar un diagnóstico general de la situación actual de los museos universitarios, podría pensarse en una serie de propuestas para su estudio, mejora y actualización.  

Para empezar, los museos universitarios deben dejar de actuar independientemente. Por esta razón se deben crear asociaciones y redes de apoyo, cuya función sea la gestión de los diversos equipamientos requeridos y la difusión y coordinación de proyectos.  

En estos espacios de asociación, se deberían debatir asuntos de interés mutuo y ponerlos en conocimiento de las autoridades pertinentes para su solución. Además, diseñar estrategias conjuntas de planes de desarrollo y gestión de recursos para la administración específica de cada uno de los museos.  

También se deben establecer metodologías, criterios y estándares de gestión museal como el estudio de colecciones, documentación, conservación y mantenimiento, entre otras, que permitan la proyección de sus fondos. Definir, igualmente, los objetivos, la misión y visión de cada museo, centrados en la utilización de las colecciones. Elaborar un plan claro de manejo, para que facilite la obtención de la financiación necesaria. 

Asimismo, diseñar estrategias conjuntas de comunicación, divulgación y formación de públicos. Organizar jornadas de formación profesional para el personal que labora en estos museos. En definitivas, buscar soluciones alternativas en materia de personal para educación, divulgación, búsqueda de medios y fuentes de ingreso.


* Publicado en Revista de Museología, No 40,  Asociación Española de Museólogos, Madrid, 2008, pp. 135-140.

* * Master en Museología (Universidad de Valladolid). Miembro del equipo de Conservación del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) en el Museo Nacional de Colombia y Parques Arqueológicos Nacionales.

 

[1] Tomado de http://www.museonacional.gov.co

[2] Tomado de http://www.epigrafe.com

[3] Tomado de http://www.lasalle.edu.co/frames/fmuseo.htm

[4] , María Claudia Romero / María Elena Bernal: Montaje y exposiciones. Manual de museología / museografía. Bogotá D.C., Colombia. 1992

[5] Yaneth Simmons / John E. Muñoz-Saba: Cuidado, manejo y conservación de colecciones biológicas. Bogotá D.C., Colombia. 2005.

 


Visita escolar al Museo Nacional de Colombia   Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá
     
Sala de exposición del Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia   Sala de arqueología del Museo Nacional de Colombia