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IBIS HERNÁNDEZ ABASCAL (…) Pulo
Bruscky es uno de esos artistas que inscribe su obra en el espacio
de su propia cotidianeidad. Su predisposición recursiva y habilidad
para el reciclaje, su apertura hacia el uso de los más diversos medios
de expresión, y su oportuna apropiación y readecuación de los planeos
y estrategias de matriz conceptual, le han permitido viabilizar su
actividad creadora en circunstancias complejas, e incluso, en la rutina
laboral, donde pareciera que el arte no tiene cabida. Bruscky pertenece
a ese núcleo de artistas que ya hacia finales de los años sesenta
impugnó, también desde contextos periféricos, el papel del museo,
el mercado de arte y los paradigmas tradicionales de la visualidad,
al ponderar la efectividad de los materiales efímeros y precarios,
la mixtura de operatoria artísticas, y múltiples procedimientos, tipologías
y canales alternativos de circulación, hasta entonces ajenos al arte.
En
su propuesta se traslapan constantemente actitudes de integración
y resistencia, reflejada, más que en el orden de los contenidos manejados,
en las tácticas utilizadas para incentivar la participación social,
promover otras formas de ocupación del espacio público, expandir los
límites de la sensibilidad común y ensanchar las fronteras de la comunicación;
posibilidades coartadas por el régimen militar que gobernó Brasil
desde mediados de los sesenta hasta 1983 y bajo el cual este autor
produjo un segmento importante de su obra. En este contexto, modalidades
artísticas que implicaran la acción en la calle, el uso de la palabra
escrita, el intercambio, lo lúdico, la deriva… devenían fácilmente
gestos provocadores, trasgresores o de resistencia a la autoridad
institucional. El performance, la acción, la poesía visual, la intervención,
el arte postal, así como otras tipologías asociadas a las poéticas
conceptuales de amplia práctica en América Latina, resultaron entonces
experiencias de libertad en el quehacer de Bruscky, emprendidas desde
su natal Pernambuco. (…) En
su aproximación a esta muestra, el espectador precisa situarse en
la acertada perspectiva temporal. A la par de trabajos recientes,
tratará con fragmentos, residuos y documentos procedentes de una práctica
cuyo espíritu y potencia resultan irreductibles al modelo expositivo;
valgan pues, como complementos imprescindibles para la mejor comprensión
de una trayectoria de vocación subversiva e integradora. Tomado del catálogo de la muestra Paulo Bruscky. El arte en todos los sentidos, Galería Villena, marzo-abril, 2009. |
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