![]() |
Intérprete del artista cubano René Francisco (Galería Villa Manuela),
la muestra colectiva de fotografía, pintura e instalación titulada
Simulacros de jóvenes
creadores, aún estudiantes del ISA
[1]
(Sala Villena), así como las Esculturas
nómadas de Angel Ricardo Ríos fueron las propuestas a considerar.
Esta última es un proyecto itinerante conformado por seis esculturas
inflables de material sintético y proporciones monumentales, las
que habían sido emplazadas en varios puntos del Centro Histórico
de la ciudad de México anteriormente y que aquí se ubicaron en los
jardines de En
el caso específico de Intérprete, René Francisco nos introdujo
una vez más en el campo limítrofe donde arte y vida se funden para
crear espacios de comprensión y transformación. Como apunta certeramente
el crítico, y también artista cubano, Antonio E. Fernández
(Tonel) en las palabras al catálogo: Durante
varios años, mientras explora las posibilidades mediadoras reservadas
para el intérprete –una visión incorporada a su concepto de la pedagogía
e inseparable, por demás, de su notable aporte a la enseñanza del
arte– René Francisco ha ido ejerciendo las funciones del artista-antropólogo,
del creador sumergido en una corriente cultural que lo arrastra
y que él, pese a todo, alcanza por momentos a guiar con su práctica.
De estas experiencias han resultado proyectos concentrados en aspectos
polémicos, a veces ríspidos de la sociedad cubana de las últimas
décadas. El artista relee la historia y recorre el paisaje urbano
para desempolvar tramas olvidadas o poco atendidas donde confluyen
personajes vulnerables, edificios carcomidos y barrios venidos a
menos. En el trabajo acumulado durante jornadas de recorrer y convivir
en algunas de las zonas más golpeadas de Siguiendo
este afán por presentar proyectos que alternen consagrados y jóvenes
promesas del arte cubano, El tonto de la colina es otra propuesta
para abrir el horizonte de cetidumbres que rodea la producción artística
emergente. Disparate para la mirada, los discursos se cruzan, se
niegan, se interpelan, se superponen en una maximización del plano
individual, muchas veces empañado tras el velo de lo anodino. Reflejo
y refracción de microutopías personales, es un simulacro de representaciones
donde lo único ostensible es la belleza. La belleza sobrevive como
poesía, tragicomedia, juego, falacia, sorna, imprecación ácida,
marasmo de emociones donde el sujeto gira entre la racionalidad
y la irracionalidad.
[3]
[1] Artistas presentes en la exposición: Arian Irsula, Jorge Otero, Susana Pilar, Grez Swales, Lemes Larroza, Aluan Argüelles, Andrey Quintana y Alejandro Gómez. [2] El tonto de la colina incluye los trabajos de Yunior Acosta Rodríguez, Jorge Luis del Valle, David Enríquez Fernández, Josué David Hernández, Orestes Hernández, Gecer López García y Adislen Reyes Pino. La muestra permanecerá abierta a público hasta el mes de julio de 2009. [3] Palabras al catálogo de Sandra Sosa. |
||||||||