En
la región suramericana, tan diversa culturalmente y con un pasado
de conflictos políticos, dictaduras y desigualdad social, hay países
como Uruguay, que sorprenden por su fuerza y discreción.
Rodeado por otros dos grandes baluartes de la
cultura latinoamericana, Brasil y Argentina, que han ejercido (y
aún ejercen) como referentes una influencia marcada en su historia
y cultura, también porque han aportado, por oposición, a la conformación
de la identidad nacional uruguaya, Uruguay cuenta con
importantes exponentes de su arte, pensamiento, música popular
y, más recientemente, el cine, que han contribuido en igualdad de
condiciones al conocimiento y desarrollo cultural de la región.
En
las artes visuales destacan reconocidas figuras como Joaquín Torres
García, Juan Manuel Blanes, Pedro Figari,
Germán Cabrera, Hilda López, Teresa Vila, entre otros.
La Casa
de las Américas, a través de su Exposición
de La Habana, Concurso de Grabado Latinoamericano realizado
desde 1962 hasta 1971, premió varios artistas uruguayos como José
Gamarra (1966), Miguel Bresciano (1967), Antonio Frasconi
y Leonilda González (1968).
Sus
obras pasaron a formar parte de la colección de la institución,
luego enriquecida por el aporte de fotógrafos como Marcelo Isarrualde
y el conceptualista Luis Camnitzer.
Aunque
no muy nutrida, la presencia uruguaya en la Colección Arte de Nuestra América
es representativa y testimonia un momento importante en el arte
de ese país la década de 1960 y sus ecos posteriores.