Siempre que se mira
al Caribe antillano, hay una isla con la que compartimos singular
afinidad. Hermanadas por los colores y el similar diseño de
nuestras banderas, Cuba y Puerto Rico han sido histórica y culturalmente
cercanas.
De ahí que guardemos
puntos en común en la defensa de una identidad propia ante la
imposición de valores y referentes hegemónicos.
Desde que en 1975
se realizara la muestra Gráfica
de Puerto Rico con obras del Instituto de Cultura Puertorriqueña,
la Casa de las Américas ha mantenido
un sostenido interés por el arte de ese país. Indiscutiblemente,
el Tercer Encuentro de Plástica Latinoamericana de un año después
sería otro momento importante de presencia puertorriqueña en
la Casa, dado que precisamente
ese evento estuvo dedicado a las antillas de habla hispana con
Puerto Rico a la cabeza.
La visita de dos
grandes maestros como Lorenzo Homar
y Carlos Irizarry, así como el envío
de otros artistas como Myrna Baez,
Antonio Maldonado, Luis Alonso, Domingo
garcía, entre otros.
Igualmente, con
las diversas ediciones del Premio de Ensayo Fotográfico Casa
de las Américas que se convocara entre 1981-2001, infinidad
de fotógrafos puertorriqueños enviaron sus obras, destacando
Héctor Hernández Caratini con su ensayo
Los sueños del patriota
(1978-79) y una década después, la serie Belleza En-carnada de Sandra Reus, quien se alzara con el premio en la edición de 1990.
Asimismo, el Premio
La Joven Estampa constituye una cita
para los jóvenes grabadores puertorriqueños, así como para maestros
de la manifestación como Antonio Martorell, gran amigo de la Casa, que ha acompañado con
su magisterio e imaginación el desarrollo de este certamen,
con más de dos décadas de vida.
Finalmente, la presencia
de otras generaciones se ve matizada por la impronta de creadores
como Denis Mario Rivera y Diógenes Ballester,
que incursionan como sus antecesores en diversas manifestaciones,
tanto pintura, como grabado, cartel, dibujo…
Sus obras acusan
el influjo de una cultura poblada de imágenes y referentes de
origen disímil, aunque de gran fuerza visual. El kitsch,
los mass media, el ser humano condicionado por la violencia y el entorno,
son algunas de los motivos a explorar en la búsqueda de una
identidad, en tránsito, amenazada y, por ello, necesaria
de preservar.
Las obras que presentamos,
pertenecientes a la Colección Arte
de Nuestra América Haydee Santamaría de la Casa, permiten esbozar una imagen, aunque fragmentaria
no menos diversa, de Borinquen, isla cuya proximidad la hace
parte ineludible de este archipiélago que es El Caribe todo.