Todo Incluido. Imágenes urbanas de Centroamérica

Desde el 23 de enero y hasta el pasado 14 de marzo, el Centro Cultural Conde Duque (España) acogió en sus salas Pedro de Ribera y Juan de Villanueva la exposición Todo Incluido. Imágenes urbanas de Centroamérica.

Esta muestra, comisariada por Santiago B. Olmo y Virginia Pérez-Ratton, reúne obras de artistas procedentes de Panamá, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, El Salvador, y Guatemala que ofrecen una imagen de la realidad de sus ciudades, además de la participación de una artista de Trinidad y otro de Uruguay que han elaborado su trabajo en el contexto centroamericano.

Todo Incluido. Imágenes urbanas de Centroamérica es una exposición que funciona como reflexión sobre el protagonismo que la ciudad contemporánea ha asumido en los últimos tiempos, y particularmente propone una aproximación a los fenómenos urbanos en los diversos países y ciudades centroamericanos, a partir de una pluralidad de prácticas artísticas.

El título de la exposición Todo Incluido, además de constituir un guiño a la industria turística global, busca sobre todo poner de relieve la complejidad y la diversidad de aspectos que no se reflejan en el marco idealizado de la postal turística. Son éstos los problemas de la vida cotidiana, que actualmente conforman un marco y un espacio difuso de intervención, reflexión y representación, rescatado por la mirada crítica del arte que ha producido un importante movimiento de cambio: desde el interés por lo urbano ha surgido una conciencia por la recuperación de una imagen de la ciudad que contenga una reflexión social, estética y también política. En este sentido es posible, a partir de las obras seleccionadas, realizar un doble itinerario que recorre paralelamente la imagen de las ciudades y traza una panorámica actual de la realidad artística.

La exposición ha abordado el istmo centroamericano a partir de sus capitales y algunas de sus ciudades secundarias, como un conjunto diverso de culturas, fragmentado en países muy diferentes entre sí pero con una misma constante común: la carencia de imágenes representativas, un grado de invisibilidad y un aislamiento recíproco.

En estos últimos años ha sido quizá la fotografía el medio de las artes visuales que, en Centroamérica, más directamente ha abordado el fenómeno de lo urbano. En otros ámbitos, la poesía, la nueva novela y cuento urbanos y, en menor medida, el cine. El video-arte también es relativamente nuevo en el istmo, y ha servido para que los artistas logren desprenderse de los esquemas tradicionales de representación orientándose más bien hacia el testimonio crítico. El tono de muchos de estos videos es sorprendentemente austero, sobre todo para un medio que siempre ha padecido un barroquismo excesivo.

La performance y la acción urbana caracterizan el interés de las nuevas propuestas en Guatemala y en menor medida también en Nicaragua. La pintura se renueva en los últimos tiempos, como productivo campo de investigación crítica, mientras el objeto y la instalación modelan otros modelos de representación.

La exposición reúnió el trabajo de 31 artistas plásticos:
Gustavo Araujo / Panamá, Brooke Alfaro / Panamá, Jonathan Harker / Panamá, Claudia Gordillo / Nicaragua, Ernesto Salmerón / Nicaragua, Oscar Rivas / Nicaragua, Oskar García / Nicaragua, Raul Quintanilla / Nicaragua, Wilbert Carmona / Nicaragua, Rodrigo Pachelis / Nicaragua, Xenia Mejía / Honduras, Lester Rodríguez / Honduras, Regina Aguilar / Honduras, Loida Pretiz / Costa Rica, Carlos Capelán / Costa Rica, Adrián Arguedas / Costa Rica, Abigail Hadeed (Trinidad), Eugenia Picado / Costa Rica, Fabián Zúñiga / Costa Rica, Roberto Vargas / Costa Rica, Federico Herrero / Costa Rica, Ana de Vicente / Costa Rica, Alejandro Ramírez / Costa Rica, Sila Chanto / Costa Rica, Rodolfo Molina / El Salvador, Mayra Barraza / El Salvador, Ronald Morán / El Salvador, Simón Vega / El Salvador, Moisés Barrios / Guatemala, Aníbal López / Guatemala, Regina Galindo / Guatemala, Luis González Palma / Guatemala, Iván Durán / Belize.

La exposición incluye asimismo obra de siete cineastas: Luciano Capelli y Mercedes Ramírez, Víctor Vega y Gabriela Hernández, de Costa Rica; Guillermo Escalón e Igor de Gandarias, de Guatemala, y por Nicaragua, Florence Jaugey.

En el marco de esta exposición se ha organizó además un ciclo de cine y video centroamericano, con producciones que abarcan desde un Noticiero, realizado por Francisco Montero, de Costa Rica en 1924, hasta La Isla de los Niños Perdidos de Florence Jaugey, en el 2003. Algunas de estas producciones han sido merecedoras de importantes premios internacionales.