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GLADIS BIDOT Diseñar, diseñar, diseñar ha sido el sentido de la vida de Gonzalo Córdoba y María Victoria Caignet. Al ser propuestos el pasado año como candidatos al Premio de Diseño, se hacía mención a algo que marcó su trabajo desde el inicio y nunca ha dejado de estar presente: su interés por mantener nuestra identidad, por desarrollar un diseño cubano que erradicara la copia de los modelos norteamericanos y europeos, tan difundida en nuestro país antes de enero de 1959; por promover y fomentar una cultura de Diseño, de buen diseño, que se integrará a la vida diaria y llegará, desde las actividades más trascendentales, hasta el más simple ciudadano, eliminando la barrera entre "cosas bellas para mirar y cosas feas para usar", conscientes de la importancia del diseño en la formación de una cultura nacional. Y es que María Victoria y Córdoba, con su trabajo anónimo (tan anónimo que ni siquiera queda constancia de buena parte de él) llegaron a inundar la Isla con sus diseños de objetos y ambientes caracterizados por el sello inconfundible de lo cubano, con una gran sencillez, sobriedad y fuerza. Diseños que encontramos en lugares tan disímiles como el Palacio de la Revolución, el Palacio de Convenciones, casas de protocolo, embajadas, hoteles, hospitales, escuelas, círculos infantiles, viviendas... Córdoba, autodidacta (estudioso incansable, devorador de libros y publicaciones especializadas) comienza a trabajar para la casa Jansen, especializada en Diseño de Muebles e Interiores en 1943. A partir de 1950 realizó varios proyectos de muebles y diseños para interiores públicos como el vestíbulo y suites del Hotel Internacional de Varadero y del Miramar Yatch Club. Asimismo, crea la Galería Ben Rose para la difusión del mobiliario de Herman Miller en Cuba y la firma Contémporo, encargada del diseño, producción y montaje de establecimientos comerciales como: Cafetería Kimbo Por su parte María Victoria es graduada de la Escuela de Derecho de la Universidad de La Habana en 1950 y de Diseñadora de Interiores de la Escuela Superior de Artes Modernas de París en el 1955. En 1959 ambos integran la Comisión de Proyectos Turísticos de la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN), dirigida por el Arq. Antonio Quintana y desde ese momento forman un equipo conjunto. Los muebles y objetos diseñados por Córdoba forman parte de los ambientes creados por María Victoria. De esa época son: el acondicionamiento, cambio de mobiliario y ambientación de los salones, sala de reunión del cuarto piso y despacho del antiguo Palacio Presidencial; así como de los Moteles Los Jazmines y La Ermita en Pinar del Río. Otros de sus trabajos a partir de 1960 estuvieron vinculados al Instituto Nacional de la Industria Turística como fueron el Motel Soroa y el Hotel Jagua. De 1961 al 66, en el Departamento de Mobiliaria del MICONS, participan en la ambientación de los Centros Turísticos Guamá, Playa Larga y Playa Girón, Bar Hotel Atlántico, Bar Caribe en Santa María del Mar y Hotel de las FAR, además, varias cafeterías como, El Trópico y La Goleta. A su vez, incursionaron en diferentes obras sociales en los que se destacan el Hospital Naval, Lenin, Bayamo y Sagua, Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, 4000 viviendas en Camagüey; cremerías y aeropuertos en La Habana, Camagüey e Isla de Pinos, juguetes didácticos y mobiliarios para círculos infantiles. Entre 1967 y 1971 permanecen en Francia al frente del Plan de Exportación de Muebles y Artesanías representando ala Industria Cubana del Mueble y la Artesanía en París. Montan el Pabellón de Cuba en el Salón Internacional del Mueble en París en 1967 y ´69 y en Milán en el ´67 y ´68, además de otras exposiciones de muebles, artesanías, afiches del ICAIC en París, Boulogne, Nevers, Lyon, Córcega, Florencia, Estococlmo, Copenhaguen. Por esos años también amueblan las Embajadas de Cuba en Checoslovaquia, Dinamarca, Suecia, Austria y Mongolia. De regreso a Cuba en el año 1972 continúan trabajo en Casa de visitas, Embajadas, Salones del Ministerio de Relaciones Internacionales MINREX, entre otros. En enero de 1974, sin abandonar estas actividades, comienzan a trabajar en el plan de hoteles, surgido a partir de la iniciativa de Celia Sánchez, que en junio de ese mismo año crea la EMPROVA con el objetivo de agrupar a los diferentes productores y les confía la dirección de su Departamento de Proyectos y Diseños, que por la importancia que ella le concedía al Diseño formaba parte de la Dirección General del Empresa. En este período de 1974 a 1990 que es más conocido su trabajo a esta institución le conceden la distinción por la Cultura Nacional. Entre las exhibiciones de esos años donde se destacaron sus trabajos se encuentran: Muestra Cultura en la vida diaria En todos sus diseños existían además del cuidado por la belleza formal y la funcionalidad, la preocupación por la economía y el ahorro de materiales, estudiando cuidadosamente las piezas para evitar el desperdicio, de acuerdo a las dimensiones de la materia prima y llevando al mínimo las importaciones con la utilización de productos nacionales en todo lo que fuera posible. Su labor al frente del Departamento de Proyectos y Diseños de la EMPROVA fue también formadora, pues al nutrirse de jóvenes diseñadores y dibujantes les transmitieron su entusiasmo y sus criterios de diseño pasaron a formar parte de cada uno de ellos. Además los puso en contacto con trabajos de diseñadores como Alvar Aalto, Arne Jacoben, Verter Panton, Isamu Noguchi, Charles Eams, entre otros. A esta época corresponden, junto a un equipo que llegó a tener 17 integrantes entre diseñadores y dibujantes, el amueblamiento completo de casi 50 hoteles, Sedes Diplomáticas de Cuba en Jamaica, Panamá, Nigeria, México, Palacio de las Convenciones, Recepciones de Gobierno realizadas a Jefes de Estado, I Congreso del PCC, VI Cumbre de Países No Alineados, XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Su prolífico quehacer los hizo acreedores de importantes reconocimientos: Gonzalo Córdoba - Lápiz de Plata (del Jurado de la Bienal Internacional
de Arquitectura y Diseño, 1987. Gonzalo Córdoba y María Victoria Caignet - Diploma al Mérito (Comité Organizador de
la 6ta Cumbre de Países No Alineados)
Por último, es importante señalar que detrás de la obra de María Victoria y Córdoba estuvo siempre la presencia de Celia Sánchez quien tanto los apoyó en su trabajo y les trasmitió su preocupación por el desarrollo de la cubanía, por revalorizar lo verdaderamente popular y tradicional a la vez que estimulaba la creación y el Diseño más avanzado, para hacerlo llegar a todas las actividades cotidianas.
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