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SANTIAGO PUJOL Del 23 al 30 de abril pasado tuve la oportunidad de asistir a una serie de eventos organizados por la Asociación de Diseñadores Gráficos, ADG-Brasil e Icograda (Consejo Internacional de Asociaciones de Diseño Gráfico, por sus siglas en inglés). La cita fue en Sao Paulo, ciudad que bien podría ser considerada La Meca del Diseño Gráfico en el cono sur, y la sede fue el Memorial de América Latina, conjunto de instalaciones diseñadas por Óscar Niemeyer en la zona norte de la ciudad. Edificios impresionantes por su limpia geometría y estructuras audaces que no llegaron a cautivarme por su escala supra-humana y por la aridez del entorno, en franco divorcio con la imagen que tenía de Brasil. Comenzó la semana con un taller para estudiantes que, divididos en dos equipos, analizaron los códigos visuales y sonoros de la ciudad de Sao Paulo con el fin de identificar "El Lenguaje de la Ciudad", tal como se llamó el ejercicio. A partir de las conclusiones presentadas en pancartas y videos estimo que la muestra no abarcó la diversidad social y cultural de la ciudad, con estratos diametralmente opuestos y quedaron restringidos a sus aspectos más evidentes. A continuación se realizó la Reunión Regional de Icograda, en la que participé representando al Comité Prográfica Cubana. Los representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Perú y Venezuela más el ejecutivo de Icograda, analizamos los problemas de la práctica profesional del diseño y de su enseñanza. Los problemas identificados en esta reunión fueron muy parecidos a los que afloraron en la Reunión Regional celebrada en La Habana en junio de 2001: falta de apoyo de los gobiernos a la gran mayoría de los proyectos de diseño y a su enseñanza, irrupción de "intrusos" en el mercado laboral de diseño, sub-valoración de los proyectos, gran contaminación visual en las ciudades, falta de información actualizada por el alto costo de las mejores revistas, aislamiento, así como divisiones entre diseñadores y entre asociaciones profesionales Como excepción se destacó el caso de Cuba, donde el estado apoya el funcionamiento del único centro de enseñanza de la especialidad en el país y de una oficina rectora, y brinda eventual soporte a algunas actividades de diseño. Las soluciones propuestas fueron también muy parecidas a las del 2001: que Icograda realice más eventos, se aumente el intercambio de información y de especialistas, promueva concursos y apoye iniciativas. Los tres últimos días las reuniones tuvieron
un público de unas 300 personas, integrado básicamente por
diseñadores y estudiantes de diseño de Sao Paulo, Curitiba
y Brasilia, más algunos extranjeros. El 28 de abril se realizó
el Seminario "El Diseño Gráfico en América Latina",
donde cada delegado a la Reunión Regional hizo en 30 minutos una
presentación ilustrada del estado del diseño gráfico
en su país. Mi presentación partió de las primeras
habilitaciones para cajas de tabaco, pasó por la experimentación
publicitaria norteamericana en la Cuba de los '50, el boom cartelístico
de los '60 y '70 a partir del Los días 29 y 30 de abril, contando con los miembros del ejecutivo de Icograda como moderadores, destacadas personalidades del diseño de varios países dictaron conferencias magistrales. Bajo el rótulo general "Fronteras" cada orador intentó definir los límites, las barreras, los confines más virtuales que reales de sus campos de actuación. Los invitados fueron: Alison Joy Page, diseñadora aborigen australiana; Max Bruinsma, diseñador, crítico de diseño y profesor holandés; Ellen Shapiro, diseñadora norteamericana; el joven diseñador de la India Kurnal Rawat; Garth Walker, de Sudáfrica; Bennett Peji, filipino-americano con una importante agencia en San Diego, Baja California y ex-presidente del consejo nacional de AIGA; Ronald Shakespear, una institución en Argentina, quien ha desarrollado importantes proyectos de señalización urbana; Fumi Masuda, de Japón; y Luiz Seabra y Pedro Martinelli de Brasil. Max Bruinsma distinguió una frontera entre diseño gráfico y diseño de comunicación visual: el primero orientado a los mundos del negocio y la cultura, mientras que el segundo debe hacer énfasis en el mensaje. Insistió en que en ambos se aplica todavía la máxima de que la forma sigue a la función. Como ejemplos respectivos puso las decoraciones de los aborígenes y los signos orientadores del tráfico. Ellen Shapiro tocó un punto clave: la falta de un corpus de críticos y teóricos que escriban y publiquen sobre la profesión, con el fin de reforzar la presencia del diseño en la sociedad: "El diseño merece que escriban sobre él, y debe hacerse desde adentro, por diseñadores". Para ella, la frontera está entre el trabajo que hace pro bono (gratuitamente) y el que hace con ganancias. Las noches también estuvieron incluidas en el programa. Asistimos a la inauguración de varias exposiciones, entre ellas la más importante de todo Brasil, la Bienal de Diseño Gráfico en su séptima edición. Según varios diseñadores locales, la sexta alcanzó un nivel superior a la más reciente, que de todos modos mostró ejemplos excelentes, sobre todo en la sección de envases con una gama de soportes novedosos y de lenguajes interesantes. Otra exposición importante fue "Imágenes de la Música", del diseñador Kiko Farkas, quien presentó una serie de 50 carteles realizados a lo largo de un año para los conciertos de la Orquesta Sinfónica del Estado de Sao Paulo: una hazaña creativa y una interesante interpretación visual de cada programa semanal. También se inauguró una muestra con los carteles participantes en un concurso para promover a su vez un concurso de diseño de sillas, en el Museo de la Casa Brasilera. El 27 de abril, Día Mundial del Diseño Gráfico, se realizó una fiesta en el Auditorio Simón Bolívar del Memorial de América Latina, donde un grupo musical apenas conocido pero de una calidad innegable tocó acompañado de la proyección de imágenes de archivo y en tiempo real, manipuladas por un equipo de "video jockeys" integrado por diseñadores jóvenes. Se inauguró también la exposición
"Letras Latinas", con los resultados de un concurso internacional
de diseño tipográfico que convocó a diseñadores
de Argentina, Brasil, Chile y México. En este concurso se puso
un énfasis especial en la creación de "ligaduras"
propias a los idiomas español y portugués, es decir, caracteres
que combinen letras que se usen juntas frecuentemente, como la doble r,
la terminación "ción", los pares ch, mb, mp, nd,
ng y nt, siempre en minúsculas. Ninguna ligadura me satisfizo y
los resultados generales fueron básicamente variaciones sobre tipos
clásicos y algunos más actuales. Como conclusión debo expresar mi gran sorpresa y satisfacción por la cantidad, calidad y fuerza del diseño gráfico brasilero, así como por el temperamento muy similar al cubano de sus ciudadanos.
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