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World Graphic Design: un libro necesario
Con muy baja frecuencia aparecen en los circuitos editoriales especializados
del primer mundo (léase las grandes revistas de diseño y
los libros que marcan la pauta internacionalmente) referencias a la producción
gráfica de los países llamados periféricos, a pesar
de la poderosa tradición visual en muchos de ellos y de la pujanza
de algunas figuras -a veces aisladas, pero representativas- en la mayoría
dichas naciones. De ahí la importancia de la reciente publicación
del libro World Graphic Design por la editorial londinense Merrell
Publishers (www.merrellpublishers.com).
El autor Geoffrey Caban (profesor de Estudios de Diseño en la Universidad
Tecnológica de Sydney) respondió al encargo de la editorial
"organizando" el mapa de diseño mundial en cuatro zonas
a atender: África, Asia en dos partes y América Latina.
Se entiende que Norteamérica, Europa y el continente australiano
son las regiones de las cuales más se conoce porque más
se publica, y donde no sólo están establecidos los creadores
principales sino también los estudiosos del tema, que en definitiva
contribuirán a darle realce y repercusión a los primeros.
Queda expresado en el subtítulo del libro la intención de
zonificación que adoptó el Sr Caban: "Gráfica
contemporánea de África, Lejano Oriente, América
Latina y Medio Oriente".
Un total de 54 diseñadores fueron "descubiertos" en esta
ocasión y presentados por medio de dos páginas cada uno,
con ejemplos de sus obras más un breve texto que ubica las raíces
o influencias que los creadores reconocen en sus trabajos, pero sobre
todo el vínculo que puede establecerse entre las culturas de origen
y la función del diseño de comunicación visual en
cada autor o país. En este sentido el libro aporta elementos de
interés (no tanto conceptuales como de experiencias prácticas)
al debate cultura globalizada vs. cultura local.
Llama la atención que en el apartado de Lejano Oriente se incluyera
Japón, país de reconosidísima calidad de diseño
gráfico, con un panorama editorial y de crítica que le hace
sobrada justicia, que edita -por solo citar la más conocida- la
prestigiosa revista Idea. Japón parece estar fuera de grupo
en este libro. Sus cuatro representantes (Akiyama, Matsui, Sato y Yokoo)
son, en mayor o menor grado, protagonistas en los principales escenarios
internacionales del diseño.
La composición de naciones en el libro es como sigue: África,
cuatro países, ocho diseñadores; Lejano Oriente, diez países,
dieciocho diseñadores (una mujer); América Latina, ocho
países, dieciocho diseñadores (dos mujeres); Medio Oriente,
cuatro países, diez diseñadores (dos mujeres). Todos son
creadores en activo, con predominio para los menores de 50 años,
y salta a la vista que muchos de ellos estudiaron en academias norteamericanas
o europeas.
En las cuatro regiones el lector encontrará imágenes o puntos
de vista de interés. Se descubren estilos o tendencias comunes,
matices que distinguen los lenguajes gráficos de cada cultura.
Resulta justo y provechoso apreciar el trabajo de diseñadores -algunos
de ellos de gran calidad- en países usualmente alejados de las
noticias internacionales de diseño, pequeños como Taiwan
y Ecuador o poco conocidos como la India y Turquía.
Por América Latina aparece Brasil con mucha fuerza, conciliando
autenticidad expresiva y solvencia comunicacional, con un trío
de diseñadores que encabeza el conocido Felipe Taborda junto a
dos diseñadoras (D'Orey y Migani), también de gran calidad.
Otros diseñadores de renombre son los veteranos Consuegra (de Colombia),
Pol (de Venezuela), Covarrubias y Bermúdez (ambos de México).
De este último país también se muestra el trabajo
de Reyes Ramírez. Ñiko, el prestigioso cartelista, aparece
como México/Cuba. Ecuador incluyó tres nombres, Chile y
Argentina dos. Por Cuba aparecen Menéndez y Pujol.
Un libro como este, si bien es apenas un paréntesis en la abrumadora
abundancia de imágenes y textos que provienen y ensalzan el diseño
gráfico del mundo rico, contribuye a ensanchar la percepción
de lo que se hace en este campo hoy día en el mundo, no solo para
que nos vean y valoren mejor, sino también para que nos conozcamos
mejor entre nosotros.
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