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Max
Ernst. Invisible a primera vista... Grabados, libros ilustrados y esculturas
es un conjunto de piezas procedentes del Kunstmuseum Bonn que nos desvelan
la rotunda fuerza expresiva que alcanzó en sus manos el arte de la estampación.
Se trata de una ocasión casi única de contemplar estas obras, que por
motivos de conservación se exhiben en Bonn solo de manera temporal y parcial.
Entre ellas, figuran las dos primeras novelas collage que el artista creó
a partir de 1929: La mujer de 100 cabezas (1929) y Una semana
de bondad o Los siete elementos capitales (1934). Los delirios de Max Ernst -en los que influyó
de manera decisiva la absurda experiencia de la guerra- le hicieron encabezar
uno de los movimientos más singulares de la vanguardia europea, como fue
el Dadá. Éste, había sido creado en 1916 en Zurich y en 1919, Ernst y
su amigo Baargeld, abrirían su propia “sucursal” en Colonia, a la que
se uniría un poco más tarde Hans Arp. Sus collages, al principio censurados,
le abrieron las puertas de la vanguardia parisina, y de la mano de Breton,
al que quedó ligado como integrante del Surrealismo, comenzaría una nueva
etapa en la que la influencia de la pintura metafísica de Giorgio de Chirico
es patente. Ernst es el inventor de técnicas como el frottage
y el grattage, con las que intentaba reproducir, en el ámbito
de las artes visuales, la escritura automática de los surrealistas. De
su relación con los poetas y escritores de la época, como Lewis Carroll,
Franz Kafka, Paul Eluard o Tristan Tzara, también da cuenta esta muestra,
que resalta la inagotable riqueza de su producción. No en vano, son más
de 2.000 piezas -más allá de toda especialidad vanguardista- las que componen
el conjunto de grabados del artista. El primero en interesarse por ellos
fue un joven librero de Zuricih, Hans Bolliger, que ya en el siglo pasado
señaló el valor de los libros ilustrados de Max Ernst y que a mediados
de los años 30 comenzó a coleccionarlos. Ahora, “la Caixa” ofrece un recorrido
por las diferentes etapas de la trayectoria de Ernst como artista gráfico.
En sus libros se descubre un diálogo entre el arte, la literatura y las
teorías filosóficas. Histoire naturelle (Historia natural,
1926), Maximiliana (1964), en el que el creador recoge la escritura
secreta, críptica e indescifrable que inventó como réplica a la escritura
automática y del que se ha extraído la frase que da título a la muestra
“Invisible a primera vista” o Rêve d’une petite fille qui voulût enter
au Carmel (1930) son algunos de los libros más destacados. La exposición se enmarca dentro de algunas
de las ambiciones de la Fundación “la Caixa” relativas a la difusión del
arte de la ilustración y del compromiso de hacer llegar la cultura a la
sociedad más joven, en aquellas ciudades con una importante población
universitaria. En el caso de Girona, ambas premisas se cumplen a la perfección
y el año pasado ya pudieron disfrutar de la muestra dedicada a los libros
de artista de Henri Matisse. Tomado de www.masdearte.com
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